Impresionantes cristales gigantes se encuentran en las profundidades de una cueva mexicana


Impresionantes cristales gigantes descubiertos en las profundidades de una cueva mexicana

En el mundo existen muchas maravillas naturales, sin embargo, bajo la superficie, también se esconden formaciones intrigantes y sorprendentes. Ese es el caso de la Cueva de Naica, oculta en las profundidades de México; un caverna donde se alzan enormes cristales brillantes por todos lados.

Los afortunados que tuvieron la dicha de visitarla cuando se podía, aseguran que parece un pedazo de fantasía dentro de la realidad. Y es que el brillo que producen los cristales naturales más grandes del mundo parece sacado de alguna novela.

Sin embargo, no todo es hermoso, La Cueva de Naica también se hizo popular por 2 razones peligrosas. La primera, por que literalmente se «lleva» la respiración de quienes se adentran a ella. Y la segunda más inquietante; alberga microorganismos desconocidos de más de 50 mil años.

La misteriosa Cueva de Naica

Confirmado como uno de los lugares más extraños e inhóspitos del planeta, esta impresionante cueva con cristales gigantes se ubica exactamente bajo la superficie, en Naica, localidad de la municipalidad de Saucillo, Chihuahua (México).

Su nombre se debe a los colosales cristales de yeso que miden hasta 11 metros de longitud y un 1 metro de grosor. Las formaciones nacen desde el techo y el suelo y se entrecruzan, alcanzando el otro extremo.

Sin embargo, este lugar no solo parece una fantasía de la naturaleza, sino que es un entorno indispensable para la ciencia.

La Cueva de Naica se ha convertido en una especie de laboratorio natural, donde los expertos han podido estudiar el cómo, o por qué, se han formado los misteriosos cristales. Un proceso cercano al «equilibrio»; cuando la trasferencia de materia entre la disolución y el cristal es tan pequeña que el crecimiento es muy lento.

Se descubrió en 1974 gracias a 3 mineros; Alejo Hernández, Pedro Ramos y Vicente Ruiz. El trío encontró una veta cercana al lugar a unos 130 kilómetros de Chihuahua. Tiempo después, se acentuó la actividad minera en la región, lo que poco a poco fue desvelando sus secretos.

Cristales gigantes
A pesar de que la cueva se descubrió en los 70, los cristales se descubrieron en el 2000.

A comienzos del siglo XXI, los hermanos Eloy y Javier Delgado, espeleólogos que estudiaban la cueva, usaron un taladro de 290 metros de profundidad para excavar. Así, la maravilla geológica quedó revelada, alzándose ante ellos una cámara donde se albergaba un inmenso número de cristales enormes.

Popularmente se le conoce también como La Cueva de las Espadas ya que los grandes cristales se asemejan a estas poderosas armas saliendo desde la superficie, brillantes. Como si de un cuento de hadas se tratase.

Cómo se formaron los cristales sigue siendo un misterio, aunque algunos especialistas sugieren que fue hace millones de años gracias a condiciones únicas que solo la naturaleza es capaz de crear.

El principal factor fue la temperatura y humedad altas. La anhidrita presente en grandes cantidades en la roca se transformó en yeso y se cristalizó lentamente, hasta convertirse en selenita. Una de las variedades de yeso más cristalinas.

Cueva cristales gigantes
Cristales de la cueva de Naica. Nótese el tamaño en comparación a las personas.

Otro punto a tener en cuenta es que las temperaturas oscilan entre los 50 a 60 grados Celsius y la humedad roza el 100%. Condiciones extremas que limitan la respiración mientras más nos adentramos a sus profundidades.

Microorganismos de 50 mil años atrás

¿A qué se debe esto? A que la mina se encuentra sobre aguas termales que se calientan por una capa de magma subterránea.

Esta reacción se ha repetido tanto que, junto al aislamiento de la caverna, permitió que las estructuras de cristal aumentaran de tamaño hasta convertirse en colosales.

Cristal de selenita transparente de la mina Naica. Crédito: Wikimedia Commons.

Casualmente, este escenario también provocó que nacieran unos organismos desconocidos de unos 50 mil años, los cuales están «dormidos» actualmente.

Este hallazgo causó revuelo dentro de la comunidad científica, ya que significaba que otras cavernas cercanas pudieran albergar formas de vida similares. Por eso se convirtieron en zonas protegidas.

Así, las cuevas son consideradas un laboratorio subterráneo para los investigadores. La responsable del hallazgo fue Penelope Boston, directora del Instituto de Astrobiología de la NASA. En 2017, mientras estudiaba el interior de los cristales, encontró pequeñas burbujas con microorganismos de más de 50 mil años.

Obviamente, este es uno de los hallazgos más importantes hecho en la cueva de los cristales gigantes, debido a lo peligroso que es adentrarse en ella.

Penelope Boston, la encargada del descubrimiento de los microorganismos. Crédito: NASA.

Esta no es la primera vez que se reviven bacterias antiquísimas atrapadas en alguna superficie. Pero la antigüedad de la muestra llevó a los expertos a no dar nada por sentado hasta que el hallazgo pueda estudiarse a profundidad.

En caso de confirmarse la existencia de microorganismos vivos, serían los más antiguos y extremos descubiertos hasta la fecha.

Esto daría luz verde a los astrobiólogos de suponer hasta donde podría llegar la vida, no solo en la Tierra, sino fuera de ella; en otros planetas. Pero también nos indica que, una nave terrestre, por más trabajos de esterilización, podría contaminar otro hábitat con bacterias terrestres y viceversa.

Cristales masivos descritos por Julio Verne

En su libro Viaje al centro de la Tierra, Julio Verne mencionó algo que para los humanos era impensable. El autor habló sobre una cueva que estaba equipada con paredes recubiertas con cristales de tamaños colosales que sobrepasan por mucho la altura de un ser humanos incluso sobrepasaban las dimensiones de un edificio.

Durante años se pensó que esto era simple ciencia ficción. Pero el descubrimiento de la Cueva de Naica nos muestra que la naturaleza posee algo muy similar y es una maravillosa realidad.

Después que se publicó la obra escrita pasaron 135 años hasta que se descubrió la famosa Cueva de los Cristales en el 2000 dejando al descubierto esta asombrosa maravilla de la naturaleza.

Quizás, en su momento, Verne no se imaginaba que al escribir sus líneas, estaba describiendo un lugar real. Tal vez no pensó que su libro más vendido contenía una narración de algo que existía en nuestro propio planeta. La famosa cueva de las maravillas que ganó tantos lectores existe y se ubica en México.

Sin duda, uno de los hallazgos más fascinantes y, a la vez, inquietantes de la historia humana. La Cueva de Naica, Cueva de las Espadas o Cueva de los Cristales Gigantes podría albergar secretos sorprendentes que cambiarían la visión que tenemos de la vida en la Tierra y el espacio.

Referencias: abc.es / Muy interesante.

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Erick Sumoza

Escritor especializado en la investigación de ciencia, tecnología, teorías alternativas e historia oculta. Siempre trabajando por la verdad y en contra de la censura.

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