Enigmáticas cámaras funerarias subterráneas precolombinas


Misteriosas tumbas subterráneas precolombinas
Crédito: MG/inyucho/Wikimedia Commons - Edición: Erick Sumoza

A pesar de que muchos lo ignoran, uno de los tesoros arqueológicos más grandes del planeta se encuentra bajo la superficie de Tierradentro, en Colombia. Una serie de tumbas subterráneas con un parecido bastante considerable con las del Antiguo Egipto.

Ubicado en el municipio de Inzá, Departamento de Cauca, la zona de Tierradentro posee una de las más grandes concentraciones de tumbas monumentales precolombinas.

En un pozo con cámaras laterales conocidas como «hipogeos», que significa «bajo la tierra», se encuentra una serie de monumentos tallados en la toba volcánica, escondidos bajo las colinas y la cresta de las montañas.

Sin embargo, existe algo que ha llamado poderosamente la atención de los investigadores; las colosales y complejas cámaras funerarias subterráneas tienen un gran parecido a las del Antiguo Egipto.

Tumbas subterráneas en Colombia

Entrada de una de los hipogeos donde se observa la escalera de caracol
Entrada de una de los hipogeos donde se observa la escalera de caracol. Crédito: La guarda del angel/Wikimedia Commons

La zona abarca 2.085 kilómetros cuadrados y las estructuras más complejas y los monumentos de piedra de varias deidades alcanzan hasta los 12 metros de ancho y 7 metros de profundidad.

Se trata de 162 tumbas subterráneas excavadas en roca volcánica, en las cuales se han encontrado más de 500 estatuas y monolitos funerarios. Fueron datadas hasta el año 600 y 900 d. C. y se cree que se construyeron a partir de roca volcánica, creando una especie de pozo, por los cuales se descendía a través de complicadas escaleras en forma de caracol.

Las cámaras funerarias presentan similitudes bastante marcadas con las típicas encontradas en Egipto; cámara de planta ovalada, con el techo abovedado, sostenido por dos o tres vigas. Además de poseer de 3 a 7 nichos.

La entrada de estas estructuras está orientada hacia el oeste que lleva a una escalera de caracol. Esta conduce a una cámara principal de gran tamaño, ubicada entre 5 a 8 metros bajo la superficie.

Las puertas tienen diferentes formas y tienen escaleras que van a otras cámaras de menor tamaño. Cada una de ellas contenía los restos de una persona.

Lo que más llama la atención de este tesoro arqueológico subterráneo son las elaboradas pinturas que lo adornan.

Fueron hechas con pigmentos minerales de colores rojos, blancos y negros. Estas obras de arte se encuentran tanto en las paredes, como en las columnas y los techos.

Las figuras son geométricas, criaturas antropomórficas y zoomórficas. También posee tallados en las columnas que sobresalen de los muros y separan los nichos. Éstas son las que más han llamado la atención, pues son la representación de unos enigmáticos seres desconocidos.

Se cree que los que hicieron uso de este extenso complejo subterráneo, fue la cultura que habitó la zona durante el primer milenio después de Cristo.

El misterio de su construcción

Estatuas encontradas enterradas en Tierradentro
Estatuas encontradas enterradas en Tierradentro. Crédito: Aliman5040/Wikimedia Commons

Esta no es la primera vez que se encuentran complejos subterráneos en América. Sin embargo, Tierradentro se ha convertido en la mayor concentración descubierta hasta la fecha.

Además, este complejo no se limita solo a cámaras funerarias. También se encontró un enorme pozo vertical que se pierde en las profundidades de la Tierra, un vestíbulo de entrada con una cámara lateral y una inmensa galería repleta de pinturas y tallados que han convertido a este lugar en un misterio.

A esto se le suma el colosal tamaño que posee, además sus semejanzas más arraigadas hacia la cultura egipcia, que al resto de culturas antiguas americanas.

A pesar de que los hipogeos más pequeños poseen tamaños normales de 2.5 a 3 metros de ancho, y están enterrados a 2.5 o 7 metros de profundidad. Los más grandes superan los 10 metros de ancho y profundidad.

A pesar de que las excavaciones comenzaron en la década de 1930, y aunque fueron detenidas por el conflicto armado de la zona; los arqueólogos aún no pueden explicar quién se asentó en la región, quiénes fueron sus constructores, de dónde vinieron o a dónde fueron.

Asimismo, nadie sabe la relación entre los escultores de estas complejas tumbas subterráneas de Tierradentro y los túmulos funerarios y estatuas gigantescas del pueblo cercano de San Agustín, ubicados a solo 180 km hacia el sudoeste.

Al parecer, estos vestigios de una avanzada pero desconocida cultura andina. Aunque muchos científicos sugieren que fueron habitantes de la región.

Tampoco se sabe porque guarda tantas semejanzas con la cultura egipcia o qué son las extrañas figuras talladas en las columnas de los nichos.

Las estatuas y las tumbas permanecieron sin ser descubiertas hasta 1757, cuando el fraile Juan de Santa Gertrudis tropezó con el lugar y lo llamó «la obra del diablo» ya que «los [nativos] no tenían hierro o implementos para producir tal cosa».

Posteriormente, las tumbas fueron saqueadas hace siglos por sus guacas de oro y preciosas reliquias. Y muchas de las estatuas originales se perdieron o se dispersaron en todo el mundo.

Las investigaciones para develar los enigmas de este complejo subterráneo precolombino continúan. El hallazgo de Tierradentro solo demuestra que conocemos sumamente poco sobre lo que se esconde en el mundo. Puede que, muy cerca de nosotros, se encuentre enterrado un misterio único.

 

Referencias:

  • Los secretos de Tierradentro, una de las mayores necrópolis del mundo, oculta en el corazón de Colombia. 
  • Parque arqueológico Tierradentro. 

 

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Erick Sumoza

Escritor especializado en la investigación de ciencia, tecnología, teorías alternativas e historia oculta. Siempre trabajando por la verdad y en contra de la censura.

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