La ‘ciudad perdida’ egipcia donde gobernó el primer faraón


La ciudad perdida egipcia donde gobernó el primer faraón

Pocos han escuchado hablar de Tinis, una ciudad que se ha perdido en la corriente del tiempo y ha quedado sepultada por miles de años de historia. Se cree que fue la capital de la primera y segunda dinastía del antiguo Egipto. Además, fue el hogar del faraón que logró unificar el Alto y Bajo Egipto.

Tinis, capital del antiguo Egipto

Los arqueólogos aseguran que la ciudad de Tinis, ubicada en el Alto Egipto, tiene unos 6.000 años de antigüedad. Sirvió como la capital de las primeras dinastías de faraones que gobernaron esas tierras, especialmente durante la época de la unificación. Esto la convierte en una de las ciudades más importantes de la antigüedad, guardiana de incontables secretos.

Su ubicación geográfica es desconocida, pero se cree que está no lejos de Abidos y la actual ciudad de Girga. Su importancia radica en el hecho de que la ciudad era considerada como un lugar sagrado. Además, fue la necrópolis real, donde los faraones de las eras tempranas fueron sepultados.

Así que es fácil suponer que en Tinis existió una enorme cantidad de información histórica invaluable. De ser encontrada, esta ciudad ofrecería una visión real del estilo de vida original de los antiguos egipcios durante la época pre-dinástica. También permitiría entender cómo se formó el gobierno inicial que mantuvo unido al antiguo Egipto.

¿De verdad existió la ciudad de Tinis?

Imagen ilustrativa.

Aunque es cierto que el paradero de la ciudad de Tinis aún es incierto, su existencia está bien corroborada por los escritores antiguos. Por ejemplo, una de las referencias más contundentes a la ciudad se remonta a Manetón. Este sacerdote e historiador egipcio que vivió durante el período ptolemaico asegura que Tinis sirvió como capital de la confederación Thinite, la cual uniría a todo Egipto bajo el gobierno de un rey, Nermer.

De igual manera, también se menciona a Tinis en textos religiosos, como ciertos hechizos que se encuentran en el Libro de los muertos.

Tinis se convirtió en la primera capital verdadera y estable después de la unificación de Egipto. A pesar de las referencias a esta ciudad en las fuentes literarias, su ubicación exacta aún se desconoce, y por lo tanto sigue siendo un gran misterio entre los arqueólogos y los egiptólogos. Debido a esto, a menudo se la llama como la «ciudad perdida».

Tinis fue el hogar de los faraones de las dinastías primera y segunda. Por eso, a estas dinastías se las denominó Tinitas; también se llamó a este periodo: época Tinita (c. 3150 – c. 2686 a. C.)

Evidentemente, el hecho de que su ubicación sea incierta crea un gran problema en términos de importancia histórica. Estamos hablando de una ciudad cuya existencia no se cuestiona, pero que es imposible de hallar, al menos por el momento.

Posible ubicación de la ciudad de Tinis

La ubicación de la antigua ciudad de Tinis aun es desconocida.

Tomando como base las referencias históricas sobre la posible ubicación de Tinis, se ha especulado que la ciudad pudiera encontrarse a orillas del río Nilo, cerca de la actual Girga o El-Birga. De hecho, muchos egiptólogos aseguran que Girga es la ubicación más probable para la primera capital del Egipto antiguo.

Con todo, a lo largo de los años se han sugerido distintas ubicaciones para esta importante ciudad. Por ejemplo, los expertos han encontrado evidencia arqueológica de importantes concentraciones de población en la región de Abidos que se remontan a alrededor de 4.000 a.C.

Siendo Abidos una de las ciudades egipcias más antiguas, es de suponer que Tinis también haya sido un importante centro social ya hace unos 6.000 años. Compartiría con Abidos su antigüedad e importancia social, y es posible que en algún punto de la historia ambas ciudades estuvieran unidas o formaran parte de un solo conglomerado.

El ocaso de la capital de un imperio

Abidos y Tinis crecieron en importancia durante los tiempos previos a las primeras dinastías y cuando estas empezaron a surgir. Así que, para entender la relevancia de una de las ciudades, es imprescindible acudir a la otra. Los egiptólogos opinan que, durante los primeros periodos pre-dinásticos, Abidos le cedió su rango político a Tinis.

No obstante, aunque se trataba de la ciudad más importante de todo Egipto, Tinis no soportó el paso del tiempo y terminó por desaparecer. Su importancia fue de corta duración, a juzgar por el hecho de que sirvió de capital desde el 3.100 a.C. hasta el 2.686 a.C.

Fue en esta última fecha cuando Memphis se convirtió en la capital, también conocida como la ciudad de las murallas blancas. Fue el centro político, social y religioso de Egipto desde la tercera dinastía hasta la dinastía sesenta, desde 2.686 a.C. hasta 2.181 a.C.

Desaparece del registro histórico

Aunque Tinis conservó algo de protagonismo hasta la dinastía IV, momento en el que se construyeron las pirámides más grandes de Egipto, gradualmente fue perdiendo importancia. Con todo, para los egiptólogos modernos se trata de un lugar lleno de incontables tesoros acerca de los orígenes de uno de los pueblos más antiguos y enigmáticos del mundo.

El primer faraón

Conocido Narmer o para otras fuenes Menes, fue el primer sucesor humano que reinó después de los gobernantes divinos y semidioses como Horus Escorpión II.

Aunque la identidad de Narmer es un tema del debate, la prueba de su existencia se basa en la ‘paleta de Narmer‘, descubierta por James Quibell en 1898, que lo muestra como el unificador de Egipto, y los dos sellos de necrópolis de Abidos que lo muestran como el primer rey de la dinastía I.

La Paleta de Narmer
La Paleta de Narmer (Public domain).

Asimismo, quedó registrado en el Canon Real de Turín y tiene el primer cartucho en la Lista de reyes de Abidos de Seti I. Los relieves de Ramesseum Min también nombran a Menes como el primer rey de Egipto.

Fue un gran guerrero pero también muy culto y escritores posteriores (como el historiador romano Plinio) afirmaron que inventó el guión escrito.

Su gobierno fue muy próspero, estableciendo toda una «era dorada». Radicó el orden a partir del caos, conllevando el ma’at egipcio, un concepto de justicia universal, de equilibrio y armonía, algo que debía ser tratado en todos los ámbitos de la vida, incluyendo el gobierno. Este primer faraón entonces unió el Alto y Bajo Egipto a través de la conquista, y luego llevó la paz y el orden.

A pesar de que la existencia de Tinis está bien documentado en las fuentes escritas, hasta ahora no ha sido hallada ninguna prueba arqueológica concluyente de esta antigua ciudad egipcia. Su ubicación exacta sigue siendo un misterio, como tantos enigmas antiguos que se esconden bajo las arenas del desierto; pero su descubrimiento aumentaría de forma increíble nuestra comprensión de los primeros períodos dinásticos del gran y fastuoso Egipto.

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Andrea González

Editora de Mystery Science Net. Tengo predilección por la ciencia y los misterios que esta engloba. Gracias por tu visita.

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