El colosal obelisco egipcio de 1000 toneladas que fue abandonado


El obelisco egipcio de 1000 toneladas que fue abandonado
Según las fuentes antiguas, algunos obeliscos estuvieron cubiertos de oro o de una aleación de oro y plata, el electro–como el de Tutmosis III.

Una enorme estructura abandonada hace miles de años en las canteras del norte de Asuán. El Obelisco Inacabado, como se le conoce popularmente, sigue generando muchos enigmas sobre el antiguo Egipto.

Como su propio nombre lo indica, el obelisco nunca llegó a verse completo, pues al parecer, cuando estaban a punto de finalizarlo, una enorme grieta apareció en la estructura de 40 metros de largo y más de 1.000 toneladas.

Esto generó que el proyecto no pudiese ser finalizado, sin embargo, sus colosales dimensiones nos llevan a preguntarnos ¿Cuáles eran las verdaderas capacidades arquitectónicas de los antiguos  egipcios?

Una estructura llena de enigmas

Los obeliscos fabricados por los antiguos egipcios siempre han sido un gran tema de debate dentro de la comunidad científica.

Una enorme grieta atraviesa el obelisco inacabado. Crédito: Alberto-g-rovi/Wikimedia Commons

Esto se debe a que plantean muchas interrogantes que, en la actualidad, seguimos incapaces de resolver ¿Cómo conseguían tallar un solo bloque de tales dimensiones? ¿Qué tecnología usaban para transportarlos por cientos de kilómetros? Y la más importante… ¿Cómo conseguían levantar las colosales estructuras?

A pesar de que existen muchas teorías que señalan que los obeliscos se transportaron a través de barcos por el río Nilo, es sumamente complicado explicar cómo hicieron para que los barcos resistieran el peso de varias toneladas.

Sin que la comunidad científica pueda explicar claramente como se hizo, es común que también existan teorías alternativas que, aunque la ciencia no la acepte, también tienen ciertas bases que nos hacen dudar sobre la historia canónica.

La más común y popular se relaciona con las hipótesis expuestas por los especialistas, como Erich von DänikenZecharia Sitchin, por solo mencionar algunos.

Estas sugieren que, al igual que las pirámides, los obeliscos fueron creados con tecnología avanzada proveniente de los Antiguos Astronautas.

Origen del obelisco inacabado

La explicación tradicional de su creación se remonta a la «Reina Faraona», Hatshepsut, de la dinastía XVIII.

Esfinge en honor a Hatshepsut, quien se cree, fue quien mandó a construir el Obelisco. Crédito: Dominio Público/Wikimedia Commons

Se cree que  fue ella quien ordenó su construcción, la cual se erigiría desde el suelo si no se hubiese resquebrajado durante su edificación.

Los expertos sugieren que todo el proceso de separación de la roca original, donde se había tallado, se realizó en una cantera al norte de la ciudad de Asuán.

Después de tanto esfuerzo y, quizás, años de trabajo, los escultores tuvieron que ver como aparecían grandes grietas que atravesaban toda la estructura.

Los egiptólogos aseguran que esta es una clara muestra de la visión que tenían los egipcios sobre su arquitectura, quienes no tenían miedo de afrontar grandes retos arquitectónicos.

Único obelisco que aún queda en pie ubicado a la entrada del templo de Luxor. Créditos: Yann Arthus-Bertrand/Cordon Press.

La colosal estructura, por sí sola, genera ideas misteriosas sobre las técnicas, la tecnología y las formas que usaron los constructores en el antiguo Egipto.

Estaban pensados para impresionar por su altura y durar eternamente; su construcción requería una inversión extraordinaria en mano de obra, exigía un vasto despliegue de ingeniería; y estaban cargados de símbolos y mensajes religiosos y políticos.

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El origen de los obeliscos egipcios es similar que el de las pirámides; no por casualidad estaban coronados por una pequeña pirámide o piramidión, llamada por los egipcios benben. Se consideraba a esta como una representación estilizada de la colina primigenia de la mitología egipcia, el montículo que surgió durante el nacimiento del mundo y en el que se crearon los dioses y los seres vivos cuando aún no existía nada.

Basado en esta leyenda desarrollada en la ciudad de Heliópolis, se veneraba al Sol y se rendía culto a la piedra benben desde el período Tinita (3065-2686 a.C.).

Lamentablemente y como ocurrió con muchas otras estructuras y artefactos egipcios, diversos obeliscos acabaron como adorno de parques y plazas en Roma, Londres, París, Nueva York o Estambul, muy alejados de su lugar de origen.

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Por último, no podemos dejar de lado grandes dudas, por ejemplo, ¿cómo es posible que un pueblo, miles de años «más atrasado» tecnológicamente que el nuestro, haya alcanzado proezas arquitectónicas que, aun en esta época, se nos complica replicar?

Cuando la misma comunidad científica no consigue explicar correctamente las proezas hechas por los antiguos habitantes del mundo, es normal encontrarnos que teorías que intenten llenar esos espacios en nuestra historia. Y, en ocasiones, tales conclusiones «extravagantes», tienen más base que las propias explicaciones simplistas que da la ciencia.

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Erick Sumoza

Escritor especializado en la investigación de ciencia, tecnología, teorías alternativas e historia oculta. Siempre trabajando por la verdad y en contra de la censura.

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