Las antiguas estatuas egipcias ‘cantantes’


Las antiguas estatuas egipcias que 'cantan'

La riqueza de la arqueología egipcia no deja de sorprender al mundo con sus increíbles aportes a la cultura. Uno de ellos son las gigantescas «estatuas cantantes», que durante siglos atrajeron la atención de muchas personas, incluyendo a algunos emperadores romanos.

Aunque ya se encontraban muy deterioradas por el paso del tiempo y otros eventos, estos colosos emitían un sonido que maravillaba a quienes lo oían. Detrás del sonido, surgió la leyenda que fue viajando de ciudad en ciudad por miles de kilómetros, acrecentando su fama, que permanece hasta hoy.

¡Un templo verdaderamente impresionante!

Los templos que se han descubierto en Egipto a través de los años, se caracterizan por ser grandes y majestuosos. Pero las estatuas cantantes egipcias, o «Los Colosos de Memnón» como también se conocen, son la prueba viviente del templo más grande de todos los que se hayan encontrado hasta ahora.

De acuerdo con el historiador Bassam El Shamaa, las estatuas gemelas de piedra representan al faraón egipcio Amenhotep III. Por la forma en la que se encuentran sentadas, sugiere que los colosos, son los encargados de resguardar el templo mortuorio del faraón.

Ilustración artística de las estatuas. Crédito: Wikimedia commons.

El templo como tal, alguna vez existió detrás de las estatuas y ellas serían quienes protegerían la entrada, según la tradición egipcia post mortem de los faraones y reyes antiguos.

Características impresionantes

Las estatuas fueron talladas en piedra, el tamaño de cada una alcanza hasta los 18 metros de altura con un peso de alrededor de 720 toneladas. Algo impresionante tomando en cuenta la época que fueron hechas. 

Junto a las piernas de las estatuas, se pueden apreciar dos pequeñas figuras como adorno complementario. Se cree que estas imágenes –también talladas en piedra- una representa a la madre del faraón y la otra al dios del Nilo.

En el trono delantero pueden encontrarse dos figuras talladas más pequeñas de su esposa Tiy y su madre Mutemwiya. Crédito: Ben Tubby / Flickr

Otro detalle significativo es que, el complejo mortuorio de Amenhotep III fue construido, mientras este todavía estaba vivo.

Tomando en consideración el tamaño de las estatuas, algunos expertos llegan a la conclusión que se trató del templo más grande y opulento de todo el Egipto antiguo. Porque superan en altura a otras, por ejemplo las del santuario de Karnak o al de Ramsés II, por eso se piensa que llegó a cubrir 35 hectáreas.

Causas de su desaparición

Fotografía del siglo XIX de los Colosos de Memnon. Crédito: Antonio Beato / Wikimedia commons.

Hay dos posibles causas que provocaron la desaparición del templo de Amenhotep III, una de ellas tiene que ver con su ubicación. Puesto que se encontraba bordeando la llanura aluvial del Río Nilo, se inundaba cuando este salía de su cauce. Como consecuencia, sus bases se fueron carcomiendo por efectos de la corrosión.

La otra causa se le atribuye a un fuerte terremoto ocurrido en el 1200 a. C., que destruyó casi por completo el templo, sobreviviendo sólo las estatuas. Posteriormente hubo otro sismo que las dejó en muy mal estado, ocasionando algunas grietas y la pérdida de varias de sus partes.

El gran terremoto destrozó el coloso del norte, lo derrumbó de cintura para arriba y agrietó la mitad inferior. Después de su ruptura, la mitad inferior restante de esta estatua comenzó a producir un extraño sonido musical, generalmente al amanecer, probablemente causado por el aumento de las temperaturas y la evaporación del rocío que jugaba con las grietas de la estatua. 

Según los datos aportados por los investigadores, después de los terremotos el complejo fue saqueado y desmantelado. Muchos de sus materiales fueron utilizados por otros gobernantes para construcciones similares. Pero, precisamente luego de esa destrucción parcial es que nace la leyenda de las estatuas cantantes de Egipto.

Las dos estatuas gemelas muestran a Amenhotep III en posición sedente; sus manos reposan en las rodillas y su mirada se dirige hacia el este, en dirección al río Nilo y al Sol naciente. Crédito: JMCC1 / Wikimedia commons.

La leyenda detrás del nombre

Los daños que sufrieron las estatuas hicieron que le aparecieran grietas en gran parte de su estructura. De manera que cuando el viento soplaba, del interior surgían sonidos extraños musicales que captaron la atención de los viajeros que pasaban por el lugar.

El historiador griego Estrabon relató que el sonido era muy similar a un golpe de latón o a un silbido, mientras que el viajero y geógrafo Pausanias lo relacionó al sonido producido por la rotura de la cuerda de una lira.

Esa a partir de esos extraños sonidos –originados generalmente al amanecer- que nace la leyenda de las estatuas cantoras de Memnón. ¿Por qué a Memnón y no de Amenhotep III?

El personaje de Memnón está relacionado con la guerra de Troya, un conflicto armado que le costó la vida a este héroe a manos de Aquiles. Su madre era la diosa del amanecer Eos, y cuando supo de la muerte de su hijo, derramó sus lágrimas como gotas de rocío justo al amanecer.

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Coincidencia o no, el sonido emitido por las estatuas, siempre se escuchaba en la aurora. Muchos visitantes griegos y romanos tomaron por costumbre documentar en las estatuas, las veces que escuchaban el sonido parecido a notas musicales.

Durante más de dos siglos, las misteriosas estatuas cantantes atrajeron a turistas de tierras lejanas, incluidos varios emperadores romanos. Muchos dejaron una inscripción en la base de la estatua informando si habían escuchado el sonido o no. Alrededor de 90 inscripciones todavía son legibles en la actualidad.

Uno de ellos fue el emperador romano Septimio Severo, a quien se le atribuye su reparación en el año 199 d.C y desde ahí se dejó de escuchar su canto.

Actualmente, una moderna vía recorre las ruinas del templo, a solo unos metros del borde de las estatuas de Amenhotep III, degradando a este otrora gran faraón a una simple atracción al borde de la carretera.

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Luisa Lugo

Luisa Lugo es una redactora freelance con sede en Bogotá, Colombia. Colabora con MysteryScience.net desde septiembre de 2020.

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