Un objeto espacial habría llevado al declive a una cultura nativa hace 1.500 años


Un objeto espacial habría llevado al declive a una cultura nativa hace 1.500 años

Un equipo de investigadores de la Universidad de Cincinnati (EE.UU.) encontró evidencias de un cataclismo cósmico ocurrido hace 1.500 años en 11 sitios arqueológicos.

Hace 1.500 años, la cultura Hopewell, una civilización indígena que se había desarrollado en Norteamérica sufrió un extraño y rápido declive que hasta ahora no había podido ser debidamente aclarado por los científicos.

Ahora, una combinación de astronomía y antropología ha permitido determinar que el paso oblicuo de un cometa hizo llover escombros hacia la atmósfera de la Tierra, creando una explosión de fuego devastadora en América del Norte, arrasando bosques y pueblos nativos por igual.

Una cultura extinta

La evidencia del estallido cósmico fue registrada en 11 sitios arqueológicos de Hopewell en tres estados que se extienden a lo largo del valle del río Ohio. Este fue el hogar de Ohio Hopewell, una notable cultura nativa americana que se encuentra en una amplia parte del este de Estados Unidos.

Esta vibrante cultura vivió en el valle de Ohio desde alrededor del 200 a. C. hasta el 300 d. C. Sus habitantes fueron los ancestros de muchas tribus nativas americanas modernas, como los haudenosaunee (iroqueses) y los algonquinos.

cultura Hopewell
La cultura Hopewell se extendía por lo que hoy es el este de los Estados Unidos.

Sabemos de su existencia porque dejaron estructuras de montículos increíblemente simétricos en todo el valle del río Ohio. Debajo de estas estructuras astronómicas y ceremoniales de 1600 a 2000 años de antigüedad, los arqueólogos han encontrado artefactos elaborados por expertos hechos de materiales obtenidos a lo largo de miles de kilómetros, desde las Montañas Rocosas hasta el Océano Atlántico y desde Canadá hasta el Golfo de México.

La investigación

Kenneth Tankersley, profesor de antropología de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Cincinnati (UC), dirigió un equipo de biólogos, antropólogos y geólogos que tomaron muestras de sedimentos en los 11 sitios antiguos conocidos de Hopewell.

Posteriormente, los arqueólogos de la UC utilizaron radiocarbono y datación tipológica para determinar la edad del evento, lo cual apuntó a un período de tiempo comprendido entre los años 252 y 383 d.C.

El desastre dejó como huella una concentración inusualmente alta de meteoritos en la respectiva capa del suelo en comparación con otras épocas. Estas piezas de origen extraterrestre, ricas en hierro y silicio, fueron identificadas a partir de las concentraciones reveladoras de otros elementos que contenían iridio y platino. En muchos casos estaban fragmentadas y tenían la forma microglobular.

Asimismo, los científicos encontraron una capa de carbón que sugiere que el terreno estuvo expuesto al fuego y al calor extremo. A partir de la distribución de este cuadro de incendios acompañados con la presencia de material químicamente ajeno, se calculó que el impacto afectó a casi 24.000 kilómetros cuadrados de tierras en el valle del río Ohio.

Según el lapso de tiempo identificado por los investigadores, correspondería a los vuelos cerca de la Tierra de 69 cometas, que observaron y documentaron en aquella época los astrónomos chinos.

El hallazgo coincide con antiguas leyendas

Muchas tribus diferentes tienen historias similares del evento las cuales se encuentran en los relatos orales. Varias tribus algonquinas e iroquesas, descendientes de la cultura de Hopewell, hablaron de una calamidad que cayó sobre la Tierra.

Las de tribus de Miami hablan de una «serpiente cornuda que voló por el cielo y dejó caer rocas sobre la tierra antes de caer en picado al río». Tankersley opina que cuando un cometa atraviesa el aire, «se parecería a una gran serpiente».

Mientras que el relato de los indígenas shawnee menciona una ‘pantera del cielo’ que tenía fuerza para derribar el bosque. A su vez, en la tribu de Ottawa «hablan de un día en que el sol cayó del cielo, y que una nube oscura cruzó el cielo y fue destruida por un dardo de fuego».

Estas descripciones coinciden en gran medida con las que dejaron los testigos del Evento Tunguska (1908), el estallido más grande producido por un cometa o meteorito durante la historia escrita de la humanidad. La explosión producida en Siberia precisamente arrasó miles de kilómetros cuadrados del bosque.

También puede interesarte: Explosión de Tunguska pudo causarla un objeto de hierro que entró en la Tierra y luego regresó al espacio.

«Los testigos informaron haber visto una bola de fuego, una luz azulada casi tan brillante como el sol, moviéndose por el cielo. Se dice que lo siguió un destello y un sonido similar al fuego de artillería. Una poderosa onda de choque rompió ventanas a cientos de millas de distancia y derribó a la gente», según indica el portal EarthSky.

Consecuencias del catastrófico evento

Aunque el cometa no extinguió inmediatamente a todos los representantes de la cultura indígena local. El evento debe haber tenido un impacto profundo y devastador en el medio ambiente de la zona, perjudicando enormemente la agricultura. Si el estallido arrasó bosques como el de Rusia, los nativos además habrían perdido árboles de nueces como nogales que proporcionaban una buena fuente de alimento para el invierno.

Queda registrado también que la gente de Hopewell recolectó los meteoritos y forjó el metal maleable a partir de ellos. Por tanto, parte de los hallazgos son unas láminas planas utilizadas en joyería e instrumentos musicales, las denominadas ‘flautas de Pan’. Además, se construyó un montículo en forma de cometa cerca de uno de los sitios más importantes de Hopewell (ahora conocido como Milford Earthworks).

Es muy probable que el daño causado por la explosión con el tiempo fuera lo suficientemente grave como para evitar que la gente siguiera viviendo allí. La crisis los obligó a dispersarse y buscar nuevos hábitats.

La investigación fue publicada en la revista Nature Scientific Reports.

Referencias: Live Science / RT / Sci tech daily.

 

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Andrea González
Editora de Mystery Science Net. Tengo predilección por la ciencia y los misterios que esta engloba. Gracias por tu visita.

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