El letal y enigmático metal utilizado por los cruzados y otros guerreros


El letal y enigmático metal utilizado por los cruzados y otros guerreros
Edición: Mystery Science.

Los procedimientos empleados para el combate han tenido una evolución sorprendente. Por lo general, la guerra en la antigüedad se basaba en la traición, astucia, táctica, y una buena técnica se basaba en sorprender al enemigo. Pero se habla poco sobre los materiales que eran usados para fabricar sus objetos de combate.

Una de las mejores armas de combate antiguo que existen son las famosas espadas de Damasco. Aunque parece una creación metalúrgica moderna, la realidad es que el enigmático metal que las compone tiene un origen mucho más antiguo y complejo de lo que se cree.

Los cruzados empiezan a utilizar armas resistentes

Estos soldados cristianos originarios de Europa Occidental participantes en las cruzadas impulsadas por la Iglesia católica en la Edad Media, eran considerados fuertes guerreros y viajeros dotados, al parecer fueron los primeros en utilizar espadas tan resistentes.

Inicialmente sus espadas se forjaban de cobre, pero tiempo después empezó a utilizarse un material mucho más fuerte.

¿Cómo los cruzados infundían miedo a sus enemigos?

Cuando los cruzados se presentaron en el Medio Oriente transcurría el siglo XI. En ese entonces quedaron impactados al descubrir unas sorprendentes espadas que eran ligeras de usar, pero muy peligrosas. Al adquirir estas armas que eran sumamente eficientes para derrotar al enemigo podían aterrorizar al guerrero más valeroso.

Según los registros, las espadas forjadas con acero de Damasco eran tan afiladas que podían cortar pelos y perforar armaduras con facilidad.

El secreto del metal usado

Por todo el mundo empezó a extenderse la noticia sobre un fabuloso metal y su admirable fortaleza, se le llamaba «Acero de Damasco». Su nombre se debía a que era muy usado en Siria, pero nadie conoce la fórmula para su creación.

Eran muy pocas las personas que podían saber el secreto de la construcción del acero. La receta se limitaba a los armeros que fabricaban los escudos, espadas y armaduras. El resto de pobladores tenía prohibido conocer el gran misterio del legendario componente, por lo cual, dejaron de ser elaboradas en el siglo XVIII.

Características sobresalientes del acero de Damasco

Se sabe que en el siglo IV después de Cristo, por todo el territorio sirio se elaboraron unas sorprendentes hojas que cortaban cualquier tipo de material. Lo que las hizo tan particulares y extraordinarias es que siempre permanecían afiladas, incluso después de haber ido a una batalla.

A lo largo de una hoja curva, que medía 91 cm, había inscripciones en lengua árabe, también contaba con incrustaciones de oro. La empuñadura era de plata y tenía delicados grabados florales, que brindaban una elegancia única. Se transportaba en una vaina de madera revestida de un fino terciopelo y adornada con plata.

Shamshir persa del siglo XIX, hoja curva de acero de Damasco, con grabados e inscripciones en árabe. Crédito: Wikimedia Commons.

Una perfecta obra de ingeniería

La apariencia de esta particular arma era lujosa, al observar de lejos podía reconocerse fácilmente, pues era un modelo único. Al usarla era muy eficaz, se dice que incluso podía cortar un cabello si se posaba sobre su hoja. Significa que fue una sobresaliente hazaña de la ingeniería antigua.

La procedencia del metal

Ciertamente, ha resultado imposible conocer todos los componentes que un día formaron parte de la espada. Lo poco que se ha podido descubrir, es que el acero es un derivado de «wootz», una especie de material proveniente de la India.

Antiguo fabricante de espadas de acero de Damasco. Public domain

Los árabes fueron los encargados de introducir este metal indio a Damasco, y fue muy útil durante dos milenios. Es posible que su elaboración iniciara antes de la era común.

Sorprendentemente, los antiguos herreros mantuvieron en secreto durante milenios tanto los materiales como el procedimiento usado para forjar este metal. Pero rápidamente las armas hechas con acero Wootz empezaron a ganar fama por todo el mundo conocido.

Es casi imposible rastrear los orígenes del metal Wootz y determinar cómo y cuándo fue producido por primera vez. Pero, la primera referencia literaria conocida al metal la encontramos en los registros de una de las campañas de Alejandro Magno.

Cuando el emperador visitó la región a finales del siglo IV a.C., recibió como tributo 100 talentos de este acero de parte de los antiguos indios. También, los arqueólogos encontraron un centro industrial de hierro y acero que data del siglo III a. C. perteneciente a la dinastía Chera. Dicha evidencia arqueológica está ubicada específicamente en Kodumanal, estado sureño indio de Tamil Nadu. No cabe duda de que las técnicas indias para fabricar acero Wootz estaban muy adelantadas para su época.

Se deja a un lado la producción

El motivo por el que dejaron de fabricarse estas sorprendentes hojas cortantes es un completo enigma que no se ha resuelto. Una de las hipótesis que proponen los investigadores supone que posiblemente se debió a que la producción de acero disminuyó en gran medida.

Se han presentado muchas teorías sobre el declive de la producción de espadas de acero de Damasco. Entre ellas, el colapso de las rutas comerciales, la escasez de trazas de impurezas como el tungsteno o el vanadio, el secreto para su elaboración, e incluso, la supresión de la industria por parte del Raj británico, o posiblemente, sea resultado de una combinación de todas estas.

Tal vez, con la llegada de una nueva era empezaron a ser de mayor utilidad las armas de fuego y poco a poco sustituyeron las espadas. Otra opción sería que, debido a que la ‘receta’ solo era conocida por unas pocas personas se perdió con el paso del tiempo.

Nanotubos de carbono en un arma antigua

Primer plano de una espada de acero de Damasco forjada en el siglo XVIII. Crédito: Wikimedia Commons

Luego de exámenes químicos, microscópicos y rayos X, se descubrieron una serie de componentes tales como cementita y nanotubos de carbono.

Los nanotubos de carbono son algunos de los materiales más fuertes y rígidos que se conocen y, al mismo tiempo, son muy ligeros. Consisten en cilindros de carbono de un solo átomo de espesor. Si se usan dentro de materiales compuestos, mejorarían enormemente la resistencia de un objeto, lo que daría como resultado una aleación súper fuerte.

Distintas investigaciones a lo largo de los años han descubierto que los creadores de las espadas en Damasco pudieron mezclar nanotubos en su acero hace cientos de años. Dando como resultado hermosas hojas cubiertas por patrones arremolinados y, lo que es más importante, excepcionalmente duraderas y con bordes extremadamente afilados.

La forja

Por otro lado, se llegó a la conclusión que un elemento muy importante debió ser el proceso de forjar la hoja de Damasco.

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Para obtener acero de Wootz, se utiliza el proceso de crisol que, junto con la floración y el alto horno, fueron los tres métodos principales de fabricación de hierro en la premoderna. En un crisol de arcilla, se coloca hierro forjado y otros materiales ricos en carbono, como astillas de madera.

El recipiente se cierra y se calienta hasta los 1400ºC, temperatura suficiente como para que el hierro absorba el carbono, licuando toda la mezcla. La adición de hierro y carbono le añade al metal una alta ductilidad, resistencia al impacto y menor fragilidad. Todas estas son las cualidades por excelencia para cualquier arma de guerra.

Intentos por producir una réplica

Aunque conocemos la composición exacta del acero de Damasco, los metalúrgicos modernos no han podido reproducirlo hasta ahora.

En la actualidad, ha sido posible elaborar una réplica de este antiguo arte de la ingeniería con el mismo material que usaban los Damascenos. Pero no se ha logrado imitar a la perfección la calidad, debido a que la receta se perdió. Así como también el procedimiento original y los elementos para producir el metal.

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Luisa Lugo

Luisa Lugo es una redactora freelance con sede en Bogotá, Colombia. Colabora con MysteryScience.net desde septiembre de 2020.

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