Vivió más de 2 años en un árbol para evitar que fuera talado


Vivió más de 2 años en un árbol para evitar que fuera talado
Julia «Butterfly» Hill descansando sobre una rama de secuoya de aproximadamente 1,000 años de antigüedad. Crédito: Shaun Walker/Times-Standard

Julia ‘Butterfly’ Hill vivió en un árbol de secuoya de California durante más de 2 años para proteger un bosque antiguo contra la deforestación.

Julia Hill, nació en Missouri en 1974, su padre era un predicador viajero y por ello pasó gran parte de su infancia en movimiento, jugando en bosques y ríos. Su apodo «Butterfly» (mariposa en español), proviene de un viaje de senderismo que realizó cuando tenía siete años, durante el cual una mariposa aterrizó en su dedo y permaneció allí durante el resto de la caminata.

En 1996, cuando tenía 22 años, Hill conducía un automóvil y colisionó con un conductor ebrio, desafortunadamente, el volante del vehículo penetró su cráneo. Pasó casi un año de intensa terapia física y cognitiva antes de que Hill pudiera caminar y hablar normalmente otra vez.

Después de su recuperación, Hill se embarcó en un viaje por carretera a California que cambiaría su vida para siempre. En 1997, impresionada por la «sabiduría, energía y espiritualidad» de los imponentes bosques de secuoyas, se conectó con un grupo de «cuidadores de árboles» en el norte de California que protestaban por la tala de secuoyas de la Pacific Lumber Company.

En cuestión de días estaba a casi 60 metros del suelo, viviendo en un par de plataformas de casi dos por dos metros en un árbol de secuoya de 1500 años llamado «Luna», en honor a la luna llena que los guió mientras construían una plataforma en sus ramas.

Secuoya Julia Hill
Luna, el árbol elegido por Julia «Butterfly» Hill tenía cerca de 60 metros de altura.

Una valiente lucha de 738 días

Durante su tiempo en Luna, -exactamente 738 días-, Hill luchó contra enfermedades, acoso desde helicópteros, temperaturas heladas, un asedio de los guardias de seguridad contratados por Pacific Lumber, lluvias torrenciales vientos feroces debido al fenómeno El Niño, y otras privaciones. Calentaba las comidas en una pequeña estufa de propano y se mantenía caliente al permanecer en un saco de dormir día y noche.

Su coraje y tenacidad atrajeron la atención de los medios internacionales, y Hill se convirtió en una especie de eco-celebridad. Se comunicó con reporteros y otros con un teléfono celular con energía solar e incluso apareció en programas de televisión por cable como corresponsal «en el árbol».

Cansados de la publicidad negativa que Hill estaba atrayendo, en 1999 Pacific Lumber Co., aceptó una resolución que preservaba una zona de amortiguación de más de casi 12140 m² alrededor de Luna y otros árboles viejos de secuoyas. Además, se entregó un acuerdo de  50,000 dólares a Pacific Lumber que luego se donó a la Universidad Estatal de Humboldt de California para la investigación forestal sostenible. Solo entonces, en diciembre de 1999, Hill bajó de Luna.

A pesar de esta victoria, el destino de Luna no estaba intacto; el año después de que Hill bajara de la secuoya, Luna fue destrozada con una motosierra, que dejó una herida de 32 pulgadas de profundidad en la mitad del poderoso tronco del árbol. Solo gracias a los esfuerzos dedicados de los ambientalistas, que estabilizaron el árbol con cables de acero,  fue salvado.

La vida de Julia después de Luna

Crédito: juliabutterflyhill.com

Este valiente acto ganó la atención internacional por las secuoyas, así como por otros problemas de justicia ambiental y social, que se describen en su libro El legado de Luna / The Legacy of Luna: The Story of a Tree, a Woman, and the Struggle to Save the Redwoods.

Posteriormente, Julia fundó la organización sin fines de lucro Circle of Life y fue la visionaria de We The Planet, estableciendo los estándares para festivales, eventos y giras ecológicas en los Estados Unidos. Ella cofundó Engage Network y es la inspiración detrás de What’s Your Tree.

También actúa como asesora estratégica para muchas otras organizaciones. Julia habla regularmente en los campus universitarios, se dirigió a las Naciones Unidas, presionó al congreso y continuó en primera línea de los problemas de justicia ambiental y social en todo el mundo.

«Al unirnos con solidaridad y amor
curaremos las heridas en la tierra y en los demás.
Podemos hacer una diferencia positiva a través de nuestras acciones»
– Julia Butterfly Hill.

Así fue como Julia Butterfly Hill decidió vivir en la copa de un antiguo árbol de secuoya, para ayudar a que el mundo tomara consciencia de la difícil situación de los bosques antiguos.

Aunque con un perfil un poco más privado, actualmente, Hill continúa trabajando en nombre de las causas ambientales y sociales. Su valentía, inspiración y legado serán recordados por siempre.

 

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Andrea González
Editora de Mystery Science Net. Tengo predilección por la ciencia y los misterios que esta engloba. Gracias por tu visita.

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