El legado póstumo del rey Leónidas de Esparta


La venganza del Rey Leónidas de España

La Dinastía de los Agíadas de la antigua Esparta, fue conocida por ser una de las más aguerridas de la historia. La mitología asegura, que descendían del propio Heracles y reinó junto a los Euripóntidas. Sin embargo, un solo hombre era el encargado de guiar a esta famosa dinastía: El rey Leónidas I.

La dinastía de los Agíadas, es una de las más famosas y respetadas de la antigüedad. Reinaron prácticamente desde el nacimiento de la Ciudad-Estado.

Eran tan reconocidos que hasta Atenas, la Ciudad-Estado que fue su rival más acérrimo durante años, acudió a ellos cuando la guerra llegó a sus fronteras. Entonces, la fama del rey Leónidas I ascendió hasta un nivel casi mitológico.

Leónidas I, el Rey

La Batalla de Termópilas, donde moriría en Leónidas I.

Esparta fue muy reconocida por ser una ciudad-estado guerrera, la cual fue gobernada por dos reyes. Sin embargo, el más recordado fue Leónidas I.

Este antiguo rey vivió y gobernó entre los siglos V y VI a. C. A pesar de que su reinado fue breve, su legado sigue vigente hasta la actualidad.

Leónidas fue un gobernador que entregó todo por la defensa y protección de su patria. Era el principal candidato de sus aliados, para comandar los ejércitos griegos.

La estrategia militar que empleaba en el campo era revolucionaria, pensando primero en proteger a sus soldados como vía para ganar sus batallas.

Sin embargo, en el año 480 a. C., los guerreros espartanos no escucharon a su rey y fueron masacrados en la Batalla de Termópilas. Incluyendo a Leónidas I.

Con su muerte, Esparta quedó al mando de un único rey proveniente, el descendiente de los Euripóntidas. La patria estaba desprotegida y los persas desfilaban victoriosos con la cabeza del rey guerrero.

Con la muerte del descendiente de Heracles, era obvio que los espartanos, fieles creyentes de los dioses griegos, pensaron que su ira caería sobre los persas.

Durante los próximos meses, persas y griegos combatieron ferozmente en varios escenarios. En estos enfrentamientos, los primeros sufrieron constantemente.

Las victorias en Salamina y Platea, fueron dos de las más decisivas de la historia y descantaron la guerra a favor de los griegos.

De hecho, ni los espartanos, ni Leónidas, habrían imaginado un escenario mejor para su venganza por la masacre de Termópila; después de una aplastante victoria en Platea, durante esa misma tarde, derrotaron definitivamente a los persas en la batalla de Micala.

El Legado del Rey

Estatua de Leónidas en Esparta. Crédito: Gonzalo Serrano/Flickr

Plistarco, hijo de Leónidas, era el destinado a ocupar el trono después de la muerte de su padre. Por ello se dice que el cruel desenlace persa a manos de los espartanos fue en venganza a su padre.

Sin embargo, Plistarco era demasiado joven para reinar. Por ello, se cree que las órdenes decisivas en las batallas de Platea y Micala fueron dadas por Pausanias. Así, esta acción pudo no haber sido por venganza.

Aun así, no cabe duda que los aliados y los guerreros espartanos si lucharon en nombre de quien fuera su gran rey.

Uno de las obras más importantes que dejó el mandato de Leónidas, fue la alianza entre espartanos y atenienses. A pesar de que esta unión se deshizo apenas finalizó la guerra, conseguir que dos naciones-estado que se odiaban a muerte confiaran entre ellas y siguieran una misma ruta, demostró su liderazgo y poder.

La muerte de Leónidas al frente de sus guerreros, no fue la que derivó en el fin de la guerra entre espartanos y persas. Sin embargo, si fue la primera piedra que construiría un nuevo movimiento: el nacionalismo,  un concepto en construcción en aquel entonces.

A pesar de que las Naciones-Estado tenían objetivos en común y veneraban al mismo rey, no se consideraban una sola gran Nación. Cada una tenía su propia cultura y defendían sus propios intereses.

Pero el sentido de unidad que Leónidas, de manera indirecta, inculcó en los espartanos, tebanos, atenienses y el resto, fue la principal motivación para no dejar a nadie con vida en Platea y Micala.

Dicha victoria, estuvo presente en todas las Naciones-Estado aliadas durante siglos y el nombre de Leónidas alcanzó un estatus cuasi divino… menos en los atenienses, quienes atribuían la victoria a sus propios medios.

El legado de Leónidas I, el rey espartano, sigue siendo uno de los más grandes, al lograr con su muerte que dos naciones enemigas confiaran entre ellas. Convirtiéndose, hasta aun en la actualidad un ícono que ha inspirado películas, libros, comics, series y más.  

 

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Erick Sumoza

Escritor especializado en la investigación de ciencia, tecnología, teorías alternativas e historia oculta. Siempre trabajando por la verdad y en contra de la censura.

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