Análisis de ADN revela el misterioso origen de los filisteos bíblicos


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Goliat, quizás el filisteo más famoso.

Un puñado de esqueletos descubiertos en el Medio Oriente han arrojado luz sobre la historia de fondo de los filisteos, descritos en la Biblia como unos de los principales rivales de los israelitas.

Los filisteos, cuyos orígenes han desconcertado a los expertos durante décadas, migraron hacia Palestina —a la que dieron su nombre— desde el sur de Europa, aseguran los autores de una investigación.

Se realizó un estudio genético de restos humanos encontrados en la ciudad filistea de Ascalón, ubicada a orillas del mar Mediterráneo al norte de la Franja de Gaza; usando el antiguo ADN extraído de sus huesos, los científicos han descubierto que este misterioso antiguo grupo de personas en realidad se originó en el sur de Europa hace unos 3.500 años a principios de la Edad del Hierro.

El origen exacto es difícil de precisar, podría ser desde cualquier parte del norte de Italia, Cerdeña, Grecia, o Chipre. Sin embargo, este fue también un momento en el que comenzaron las prósperas culturas de todo el Mediterráneo a desmoronarse, sobre todo los griegos.

El estudio

Los restos óseos de 10 individuos fueron desenterrados en un conocido cementerio filisteo en la antigua ciudad portuaria de Ascalón en Israel, una de las cinco ciudades-estado filisteas citadas en la Biblia hebrea. Tres de los individuos eran de la Edad de Bronce pre-filistina, cuatro bebés databan de la Edad del Hierro en el siglo XII a.C., y los últimos tres esqueletos eran de la Edad del Hierro posterior a la del siglo X a.C. Al analizar el ADN, los expertos descubrieron variaciones considerables en el genoma.

A pesar de que los tres grupos están relacionados mayoritariamente con el acervo genético de Oriente Próximo, los individuos fallecidos en torno al año 1100 a.C. presentaban importantes niveles de ascendencia europea.

Excavaciones en el cemeterio de Ascalón. Crédito: Leon Levy Expedition to Ashkelon

Sin embargo, los individuos posteriores derivaron la mayor parte de su ascendencia del acervo genético local de Levante. Esto sugiere que los filisteos llegaron de Europa a principios de la Edad del Hierro y luego se mezclaron rápidamente con las poblaciones locales en el antiguo Israel y el resto del Levante.

«En no más de dos siglos, esta huella genética introducida durante la temprana Edad del Hierro ya no es detectable y parece estar diluida por un acervo genético local relacionado con Levante», dijo en un comunicado Choongwon Jeong, del Instituto Max Planck de Ciencia de la Historia Humana.

De este modo, el análisis del ADN confirma definitivamente la hipótesis sobre la procedencia de los filisteos de los llamados pueblos del mar, protagonistas de una oleada inmigratoria al Mediterráneo oriental en el siglo XIII a.C. Estos levaron al Próximo Oriente, incluidas las tierras israelíes y palestinas actuales, la metalurgia del hierro.

«Encaja con los textos egipcios y otros que tenemos, y concuerda con [el material arqueológico]», dijo a National Geographic Daniel Master, el director de la expedición Leon Levy en Ascalón.

¿Pueblos enemigos?

Los filisteos son más conocidos por ser los archienemigos violentos y expansivos de los israelitas, como se describe en la Biblia hebrea. Esta rivalidad, que a menudo rebosaba en la guerra, significaba que muchas fuentes escritas contemporáneas les daban mala reputación, describiéndolos como burdos, incultos y antiintectuales. Probablemente el filisteo más famoso de todos sea el campeón Goliat, el «gigante» derrotado por el joven David, quien luego se convertiría en el Rey David de Israel y Judá.

Pero estas personas antiguas no son simplemente mitos y leyendas. Hay un montón de evidencia arqueológica moderna que muestra que los filisteos eran reales, desde las antiguas inscripciones egipcias hasta su cerámica distintiva.

Objetos hallados en el cemeterio filisteo de Ascalón, el 28 de junio de 2016. Crédito: Amir Cohen / Reuters

Es curioso que los descendientes de estos migrantes solo dos siglos después de la invasión presentan una tasa baja de genes europeos a pesar de la continuidad en la cultura material.

De ello se deduce que los pueblos del mar se mezclaron con las poblaciones semitas locales, asimilándose genéticamente con ellas, a pesar de que en la Biblia se les caracterice como enemigos jurados de los israelitas.

La investigación ha sido publicada en la revista Science Advances.


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Andrea González
Editora de Mystery Science Net. Tengo predilección por la ciencia y los misterios que esta engloba. Gracias por tu visita.

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