Hallan los restos de una especie desconocida de murciélago que vivió hace 52 millones de años

Un par de esqueletos de murciélago datados en 52 millones de años fueron encontrados recientemente en una cantera del suroeste de Wyoming (EE.UU.), estos son los restos de murciélagos más antiguos jamás descubiertos, y además, han sido identificados como miembros de una especie previamente desconocida.

La nueva especie de murciélago fue bautizada como Icaronycteris gunnelli, en honor a Gregg Gunnell, un paleontólogo de la Universidad de Duke que murió en 2017 e hizo amplias contribuciones a la comprensión de los murciélagos fósiles y la evolución.

Según un estudio publicado por un equipo de investigadores estadounidenses y holandeses, Icaronycteris gunnelli vivió durante la época del Eoceno (hace 55,8 a 33,9 millones de años) y fue encontrada en la Formación Green River, un notable depósito de fósiles, donde los científicos han descubierto más de 30 fósiles de murciélagos en los últimos 60 años, pero hasta ahora se pensaba que todos representaban las mismas especies.

Los esqueletos de murciélago más antiguos registrados eran los restos fósiles de más de 50 millones de años de I. index y otra especie primitiva llamada Onychonycteris finneyi.

Identificando una nueva especie

Investigadores del Museo Americano de Historia Natural y del Centro de Biodiversidad Naturalis de los Países Bajos, compararon el fósil con el extenso conjunto de datos recopilados de medidas y otros datos de especímenes de museos, gracias a lo cual pudieron identificar claramente una nueva especie.

I. gunnelli pesaba solo unos 25 gramos (aproximadamente la mitad que una pelota de tenis), volaba y probablemente había desarrollado la capacidad de ecolocalización, indicaron los expertos.

Este descubrimiento es especial, no solo por la antigüedad de los fósiles, sino también porque encontrar esqueletos de murciélagos fósiles completos es muy raro y la mayoría de los especímenes antiguos solo se conocen por los dientes.

La nueva especie Icaronycteris gunnelli. Crédito: Rietbergen et al., 2023, PLOS ONE.

Sin embargo los fósiles de Icaronycteris gunnelli están asombrosamente completos, mostrando todos los huesos de los animales en posiciones reales, que provienen de rocas calizas que se acumularon como sedimentos lacustres.

Esto, según los científicos se debe a que durante el tiempo en que estos murciélagos volaban, había un ambiente húmedo y cálido, y toda el área estaba cubierta por un lago gigante, también conocido como ‘Fossil Lake’. Los murciélagos (y otros fósiles) están bien conservados aquí porque terminaron en el lago, que es ideal para la fosilización.

Diferencias con los murciélagos modernos

Pipistrela común, un murciélago moderno.

Icaronycteris gunnellies un poco diferente de los murciélagos modernos: tiene patas más largas y los huesos de los brazos son un poco diferentes en longitud. Lo más destacable es que aún conservaba una garra en su dedo índice. Algunas otras especies fósiles de esta época todavía tienen esa garra, pero se ha perdido en la mayoría de los murciélagos vivos.

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El hecho de que estos especímenes de esqueletos más antiguos conocidos sean claramente murciélagos completamente formados,  sugiere que los primeros murciélagos surgieron millones de años antes.

Solo otros dos grupos de vertebrados han logrado el vuelo propulsado: el primero: los reptiles voladores llamados pterosaurios, que se extinguieron por el impacto del asteroide que acabó con los dinosaurios hace 66 millones de años, y el segundo: las aves, que aparecieron mucho antes que los murciélagos.

Actualmente hay más de 1460 especies de murciélagos que se encuentran en casi todo el mundo, excepto en las regiones polares de la Tierra y algunas islas remotas. Sin embargo, aunque hasta ahora el origen de los murciélagos sigue siendo un misterio, el reciente descubrimiento es un paso adelante en la comprensión de lo que sucedió en términos de evolución y diversidad en los primeros días de estos animales.

Los hallazgos han sido publicados en la revista PLOS ONE.

Referencias: Live Science / National Geographic.

 

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