El primer atlas de la Luna, publicado en 1647

El primer atlas de la Luna, publicado en 1647

Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos hemos sentido curiosidad y al mismo tiempo admiración por el sorprendente universo. Una historia que corrobora este hecho, es la del astrónomo Johannes Hevelius, quien es considerado uno de los mejores observadores del espacio de su época.

Un aspecto bastante interesante del trabajo de Hevelius, es que gran parte de su trabajo lo hizo sin contar con un telescopio. Solo utilizaba como instrumentos principales una alidada y un cuadrante, pero con ellos fue suficiente para compilar un amplio catálogo estelar con aproximadamente 1.500 estrellas.

Las limitaciones tecnológicas de aquel tiempo no le impidieron a este increíble astrónomo, observar las estrellas con una precisión única, sin precedentes. Su fama creció mucho más, hasta traspasar las fronteras luego de adquirir un potente telescopio, para convertirse en el primer topógrafo de la Luna.

Johannes Hevelius: algunos detalles de su vida

Nació en la localidad de Gdansk, Polonia en 1611 en medio de una familia dedicada al comercio, gracias a una cervecería bastante rentable propiedad de su padre. De manera que de niño, recibió influencia directa de su progenitor para que de adulto fuera un reconocido hombre de negocios.

Fue así como en 1630, contando tan solo con 19 años, viajó a los Países Bajos para estudiar derecho en la Universidad de Leiden. Después de graduarse regresó a su ciudad natal para ponerse al frente del negocio familiar, pero no duraría mucho tiempo en esas funciones.

Johannes Hevelius.

Mientras hacía la carrera universitaria, desarrolló mucho interés por la astronomía, gracias a que fue muy cercano a un profesor de matemáticas. El profesor Peter Crüger, sería el hombre que inspiraría a Johannes Hevelius a dedicarse por completo a observar las estrellas y la Luna.

Construye un observatorio en 1641

Los tejados de tres casas que Hevelius poseía en Gdansk sirvieron como base para la construcción de un observatorio. Lo llamó «El Castillo de las estrellas» y en poco tiempo pasó a ser el más importante de Europa. En principio lo dotó de muchos instrumentos imprescindibles para la observación.

Hasta que finalmente obtuvo un telescopio de Kepler, cuya distancia focal era de 45 metros. ¡Era la pieza que faltaba! La fama de aquel lugar no se hizo esperar, tanto así que varias personalidades de renombre fueron a conocer el observatorio. Entre ellos, el mismísimo Rey de Polonia y el prestigioso astrónomo Edmond Halley de Inglaterra.

Telescopio de distancia focal de 45 metros de Hevelius.

¡El padre de la topografía lunar!

La historia se ha encargado de reconocer el arduo trabajo de Johannes Hevelius, llamándolo «el padre de la topografía lunar». Porque mapear la Luna fue la principal empresa del astrónomo polaco, para ello dedicó numerosas noches de observación a nuestro satélite natural con su potente telescopio.

Aunque el italiano Galileo Galilei había realizado un trabajo similar 40 años atrás, el de Hevelius lo superaba en calidad. Es lo que se desprende de un comentario efectuado por un colega y amigo suyo, el francés Peter Gassendi. Luego de ver los dibujos recopilados por el astrónomo polaco, lo animó a seguir con el proyecto.

De manera que Hevelius continuó trabajando duro, al pasar 5 años ya tenía mapeada gran parte de la luna. Durante ese tiempo llegó a grabar alrededor de 40 planchas, además de los bocetos que dibujó logró producir varios grabados de cobre.

Ambas representaciones de la superficie lunar, se les considera «como los primeros mapas precisos y detallados» del satélite terrestre. Hevelius publicó su trabajo algún tiempo después, se le conoce como Selenographia, en el mismo aparecen nombradas por el autor, varias características de distintas zonas del paisaje lunar.

Superficie de la Luna según Johannes Hevelius.

Catálogo de estrellas en 1673

La pasión de Hevelius por la astronomía, lo impulsó a elaborar un catálogo de estrellas sin el uso de un telescopio. Pues consideraba que éstos debían utilizarse para descubrir cuerpos celestes, no para hacer mediciones. Sin embargo, esa representación resultó la más exacta de su tiempo, solo fue superada 4 décadas después.

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Lamentablemente un incendio ocurrido en 1679 destruyó la casa de Hevelius, también su laboratorio de observación. Todos sus instrumentos y libros de anotaciones se perdieron en ese trágico accidente. Solamente el «catálogo de obras fijas» pudo ser rescatado en esa oportunidad por la hija del astrónomo.

El trabajo de Hevelius marcó la pauta para el estudio de la durante los siglos venideros. Posteriormente, en los siglos XIX y XX los avances tecnológicos nos brindarían desde las primeras imágenes de alta definición de la superficie lunar hasta el ya famoso alunizaje en 1969.

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