Descubren misteriosas estructuras en la Vía Láctea

Un equipo internacional de astrofísicos ha descubierto cientos de estructuras misteriosas en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea.

Estos hilos cósmicos unidimensionales son cientos de filamentos horizontales o radiales: cuerpos delgados y alargados de gas luminoso que provienen de Sagitario A*, un agujero negro supermasivo en el centro de nuestra galaxia. Se originaron hace millones de años cuando el flujo de salida de Sagitario A* interactuó con los materiales circundantes.

Los filamentos tienen una longitud que varían de 10 a 100 años luz de largo y de 1 a 3 años luz de ancho. Ocurren solo en un área muy estrecha, dentro de unos 900 años luz del centro galáctico, una región repleta de estrellas viejas y nuevas.

Un año luz es la distancia que recorre la luz en un año, unos 10 billones de kilómetros (6 billones de millas). La Vía Láctea en su totalidad abarca más de 100.000 años luz.

Descubrimiento de nuevos filamentos cósmicos

El hallazgo de los nuevos filamentos, se produce casi 40 años después de que Farhad Yusef-Zadeh, astrónomo de la Universidad Northwestern (EE.UU.) y autor principal del estudio, descubriera los filamentos magnéticos altamente organizados.

En 2022 Yusef-Zadeh y sus colegas, descubrieron una población completamente nueva de estos filamentos cósmicos mediante el telescopio MeerKAT del Observatorio de Radioastronomía de Sudáfrica (SARAO).

Imagen de los filamentos revelada a comienzos de 2022. Crédito: Northwestern University / SAORO / Oxford University.

Yusef-Zadeh reveló una imagen del centro de nuestra galaxia en la que se apreciaba casi un millar de filamentos unidimensionales, inexplicablemente colgadas verticalmente en el espacio. Asimismo, el astrónomo y sus colegas se dieron cuenta de que los filamentos probablemente estaban relacionados con la actividad de Sagitario A* en lugar de estallidos de supernovas, como habían pensado anteriormente.

Diferencias entre los filamentos

A pesar de las similitudes superficiales, los dos tipos de filamentos son sustancialmente diferentes entre sí, y Yusef-Zadeh sospecha que tienen orígenes distintos.

Por ejemplo, los filamentos verticales, de unos 150 años luz de longitud, son mucho más grandes y no apuntan específicamente hacia el agujero negro, sino que se agrupan en pares y racimos. Se cuentan por miles y están llenos de partículas que se mueven casi a la velocidad de la luz.

Imagen de mosaico del centro de la Vía Láctea, capturada con ondas de radio. Los filamentos magnéticos son las grandes barras verticales a lo largo de la imagen. Crédito: Northwestern University.

En cambio, de los filamentos horizontales sólo se han descubierto unos cientos, y todos ellos situados a un solo lado del agujero negro. Parecen brillar por la radiación térmica emitida por el gas molecular caliente y, dado que apuntan radialmente alejándose del agujero negro, podrían significar un flujo de salida de material directamente desde el propio Sagitario A*.

Encontrar la «nueva población de estructuras que parecen estar apuntando en la dirección del agujero negro» fue una sorpresa, dijo en un comunicado de prensa Yusef-Zadeh.

«Descubrimos que estos filamentos no son aleatorios, sino que parecen estar vinculados a la salida de nuestro agujero negro… Es satisfactorio cuando uno encuentra orden en (el) medio de un campo caótico del núcleo de nuestra galaxia».

Además, Yusef-Zadeh indicó que las fascinantes fibras, se componen de electrones de rayos cósmicos que giran en el campo magnético a una velocidad cercana a la de la luz. Los filamentos horizontales, descubiertos ahora por Yusef-Zadeh y sus colaboradores, se parecen más a los puntos y rayas del código Morse, puntuando solo un lado de Sagitario A*.

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El descubrimiento de estos filamentos permitirá a los astrónomos estudiarlos estadísticamente. Actualmente, el equipo de investigadores está catalogando cada filamento, anotando el ángulo, la curva, el campo magnético, el espectro y la intensidad.

Al estudiarlos, esperan aprender más sobre ellos. Aún queda por descubrir el mecanismo exacto que crea los filamentos. Yusef-Zadeh cree que «necesita hacer nuevas observaciones, desafiar continuamente las ideas y reforzar sus análisis».

El estudio ha sido publicado en The Astrophysical Journal Letters.

Referencias: Space / Live Science.

 

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