Los misterios alrededor de la ‘maldición de Tutankamon’


Los misterios alrededor de la ‘maldición de Tutankamon’
Howard Carter fue quien descubrió la tumba de Tutankamón. Crédito: Wikimedia Commons / Public Domain

Se afirma que, desde el mas allá, los muertos pueden influir en la vida de quienes osen interrumpir su descanso eterno. El grupo de investigadores y arqueólogos que exhumaron los restos del faraón Tutankamón comprobaron este hecho de primera mano.

En muchas culturas y religiones, la reverencia, respeto y adoración por los antepasados es una característica común. Sin embargo, el ansia de descubrir nuevos hallazgos y en gran medida, la avaricia ha llevado a saquear distintas tumbas y monumentos antiguos sin medir consecuencias.

Un descubrimiento asombroso: la tumba de Tutankamon

En noviembre de 1922, Howard Carter se hizo mundialmente famoso después de descubrir la tumba intacta de Tutankamón
En noviembre de 1922, Howard Carter se hizo mundialmente famoso después de descubrir la tumba intacta del faraón de la XVIII Dinastía, Tutankamón.

Una de las civilizaciones más antiguas sobre el planeta fueron los antiguos egipcios. El esplendor que una vez hubo en cada rincón del reino, hoy apenas puede apreciarse en las inmensas pirámides y demás restos de sus construcciones. Por décadas, arqueólogos, historiadores y aventureros han llevado a cabo excursiones en busca de tesoros y misterios ocultos bajo las arenas del tiempo.

Para el año 1922, una expedición liderada por el arqueólogo Howard Carter y financiada por el acaudalado Lord George Herbert de Carnarvon, llevó a cabo un descubrimiento sorprendente. Se trataba nada más y nada menos que de la tumba del faraón Tutankamon, rey de Egipto entre los años 1332 y 1323 antes de Cristo.

El cuerpo de líder se encontraba en un estado de conservación asombroso, tomando en cuenta que llevaba sepultado más de 3.000 años. Alrededor de la tumba, los asombrados investigadores encontraron más de 5.000 objetos, entre los que figuraba un majestuosos ataúd de oro, joyas, comida, ropa, arcos, trompetas y demás atavío.

Acceso a la tumba de Tutankamón, en noviembre de 1922.
De izquierda a derecha, Lord Carnarvon, su hija, Lady Evelyn Herbert, y el arqueólogo Howard Carter, en el acceso a la tumba de Tutankamón.

Una maldición que fue ignorada por el equipo investigador

Ahora bien, justo antes de que el equipo encabezado por Carter encontrara la puerta hacia la tumba del faraón, hallaron una leyenda. Esta se podía leer con claridad en una de las antecámaras del recinto, y contenía una seria advertencia. Decía: «La muerte golpeará con su tridente a aquel que turbe el reposo del faraón».

Dichas palabras llegaron a conocerse como la Maldición de Tutankamón, y pasaron a formar parte de los tantos misterios que salieron a la luz con su descubrimiento. El grupo de investigadores ignoró el claro aviso de que no interrumpieran el descanso eterno del monarca. Ahora bien, al cabo de un par de meses, la Maldición de Tutankamón comenzó a resonar en la mente de muchos.

Trágicos sucesos para el equipo de investigadores

Poco después del descubrimiento de la tumba de Tutankamón, algunos de los miembros del equipo comenzaron a perder la vida en circunstancias inusuales. Por ejemplo, dos meses después del hallazgo, el propio Carnarvon murió repentinamente debido a un envenenamiento en la sangre, causado por un mosquito.

De inmediato, la prensa hizo público el trágico deceso, y lo relacionó con lo que denominaron la Maldición de Tutankamon. Rápidamente, la idea de que la muerte del Lord era consecuencia directa de la profanación de la tumba ganó mucha aceptación. Y se avivó aún más cuando otros miembros del equipo de excavadores comenzaron a fallecer repentinamente.

Tal fue el caso de Audrey Herbert, quien estuvo presente en la apertura de la tumba y murió sorpresivamente mientras volvía a Londres. Quien dio el último golpe al muro para entrar en la cámara real, Arthur Mace, murió en El Cairo poco después, sin una explicación médica convincente. Y Sir Douglas Reid, quien radiografió a la momia de Tutankamón, enfermó y murió dos meses después en Suiza.

Howard Carter, Lord Carnarvon y otros mientras examinan la momia del rey Tut en 1922
Howard Carter, Lord Carnarvon y otros mientras examinan la momia del rey Tut en 1922.

¿Pudiera haber una explicación más creíble?

Los periódicos ingleses llegaron contabilizar unas 30 muertes supuestamente atribuidas a la Maldición de Tutankamón. Para las mentes supersticiosas, no podía haber más explicación que era el propio faraón quien se estaba vengando de los que profanaron su tumba. La ciencia médica, por su parte, expresó un par de teorías que parecían despejar toda duda.

En el caso de Carnarvon, se llegó a la conclusión de que había fallecido a causa de una septicemia bacteriana derivada de una erisipela. Dicha infección surgió debido a que se cortó una picadura de mosquito mientras se afeitaba. Otra explicación más lógica de su deceso es que, al abrir el sarcófago de más de 3000 años de antigüedad, se vio expuesto a las esporas de un hongo asesino.

También puede interesarte: Confirman que una gema del pectoral de Tutankamón provino del impacto de un meteorito

El misterio alrededor de la Maldición de Tutankamon aún persiste

Momia del faraón Tutankamón
En la actualidad, la momia de Tutankamón descansa en el Valle de los Reyes, en un sarcófago de cristal sellado. Crédito: Mohamed Abd El Ghany / Reuters

Ahora bien, otros expertos en medicina aseguran que las toxinas presentes en el sepulcro profanado no fueron las responsables de todas las muertes. Estas ocurrieron meses después del hallazgo, tiempo suficiente para que cualquier materia dañina perdiera efecto. De tal manera que el misterio de la Maldición de Tutankamón aún persiste en la corriente del tiempo.

 

Una publicación de Mystery Science. Todos los derechos reservados. – Está expresamente prohibida la redistribución y redifusión de este contenido sin previo consentimiento.


Like it? Share with your friends!

Luisa Lugo

Luisa Lugo es una redactora freelance con sede en Bogotá, Colombia. Colabora con MysteryScience.net desde septiembre de 2020.

0 Comments

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *