El símbolo antiguo del Uróboros y la maligna corrupción «reptiliana»


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Crédito: Lumina Obscura/Pixabay

El uróboros, la serpiente que come su cola, representa al infinito, al tiempo maligno y al ciclo de vida, muerte y renacimiento.

El uróboros es una imagen muy antigua, de más de 4.000 años. Es parte de la simbología de la serpiente de muchas culturas de todo el mundo, como el Antiguo Egipto, la Antigua Grecia, la India y los gnósticos. Se dice que simbolizaba a la Vía Láctea.

Representa un ciclo infinito de vida, muerte y renacimiento, pero también escondería un secreto: una malevolencia «reptiliana» en el universo, que nos tendría atrapados o rodeados en este mundo denominado como «imperfecto».

El nombre de uróboros (también ouroboros) viene del griego οὐρά (oura), «cola», y βόρος (boros), «que come». Es muy probable que el símbolo matemático del infinito haya surgido de este círculo serpentiforme.

El uróboros en un manuscrito de la alquimia Bizantina del siglo VII. Crédito: Wikimedia Commons / Dominio público.

Significado del uróboros para las civilizaciones antiguas

La imagen se ha observado en el Antiguo Egipto, Grecia, India, China, Japón, en los Nórdicos, los Aztecas, etc. También se encuentra en la alquimia, el Hermetismo y en ilustraciones de los masones.

La simbología de la serpiente o del dragón devorando su cola se remonta al Antiguo Egipto, vista en jeroglíficos de la pirámide de Unis, en el año 2300 a. C. También aparece en el Libro de los Muertos, donde se habla del dios solar Atum surgiendo de las aguas del caos (¿el espacio exterior?) con una forma de serpiente.

El uróboros en la tumba de Tutankamón. Crédito: Djehouty / Wikimedia commons.

En la Grecia clásica, Platón describió a un ser cósmico circular que se comía a sí mismo, y habría sido ¡la primera criatura viva del universo! Era un ser autosuficiente, ciego y que no necesitaba nada del espacio exterior (fuera de sí mismo).

En la mitología nórdica, Jörmundgander era una serpiente cósmica gigantesca que rodeaba el mundo.

En Mesoamérica, aztecas y toltecas a veces dibujaron a Quetzalcóatl con la forma de serpiente emplumada mordiendo su cola.

Uróboros en un gráfico zodiacal. Crédito: Welcome Images / Wikimedia commons.

La corrupción «reptiliana»

En interpretaciones gnósticas, el uróboros simboliza al Demiurgo, un semidiós reptiloide negativo que sería el presunto creador verdadero de nuestro universo. A diferencia del dios judeocristiano, este semidiós sería imperfecto y habría tomado una energía espiritual y creado el mundo material, que sería como una copia o simulación del mundo espiritual.

Representación del Demiurgo. Crédito: gnosticesotericstudyworkaids.blogspot.com.

El uróboros sería el Demiurgo consumiendo a su propia creación. Esto se vio en la mitología griega de Cronos (el mismo Saturno), quien come a sus propios hijos. Cronos, conocido como el Padre Tiempo, también regía el tiempo. El Demiurgo habría generado el tiempo y, en consecuencia, la muerte de la materia.

Por esto es que el uróboros indicaría un tipo de malevolencia reptiliana que influiría en nuestro mundo. En la Tierra sufrimos bastante, principalmente por el tiempo y la muerte. También es notable que esta simbología de la serpiente sea importante para los masones y los presuntos Illuminati (a su mismo tiempo asociada a la conspiración de los reptilianos).

 

Referencias: Crystalinks / Mythology / BibliotecaPleyades.

 

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Erick Nielssen
Escritor nicaragüense que indaga en temas de historia, ciencia, religión y esoterismo. Apoyando la investigación normativa y también la alternativa.

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