Encubrimientos arqueológicos: Descubriendo la Historia Oculta

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Encubrimientos arqueológicos: Descubriendo la Historia Oculta

Hace poco, en Hawái, el autor Garry Nelson declaró haberse dado cuenta de unos descubrimientos de esqueletos humanoides gigantes realizados por arqueólogos que trabajaban ahí. Tales esqueletos se habían encontrado en tubos de lava volcánicos. Él logró investigar un poco en el lugar, incluso llegando a hablar con los arqueólogos que corroboraron el descubrimiento. Sin embargo, días después, mientras iba a investigar más, el guardia de seguridad lo interceptó para decirle que la entrada al tubo de lava había sido bloqueada y que era mejor retirarse del área.

Aquí está el enlace a la historia (en inglés). Se necesita desplazar hacia abajo a la sección de Hawái. La sección se llama «Red haired giants of Hawaii».

En este enlace de WikiAnswers se puede encontrar una enigmática respuesta sobre este caso. La respuesta parece venir de alguien con mucha información. Dando detalles como la altura sobrehumana aproximada de 6 metros del esqueleto masculino y 8 del femenino. Además del supuesto transporte de los restos en un barco que se dirigía a Australia.

Lamentablemente, no se han encontrado fotos en internet.

Casos así se han estado revelando desde hace mucho tiempo. Casos en que las excavaciones son demasiado secretistas o los descubrimientos tratados con desdén.

La controversia en Glozel, Francia

El sitio de Glozel, en Francia, es uno de esos lugares arqueológicos controversiales. Un tema que ha sido explorado a profundidad en el libro de la autora Alice Gerard, Glozel: Bones of Contention.

Glozel ha sido llamado el «Caso Dreyfus» de la arqueología. Todo con problemas políticos, fraudes y encubrimientos. El libro describe los intentos exhaustivos de Alice Gerard y su equipo por entender las tumbas, las tablillas con escritura desconocida o los ídolos fálicos encontrados ahí. Además de varios asuntos esotéricos asociados al lugar.

Las mencionadas «tablillas» son notorias. Y son muy interesantes. Son más o menos 100 tablillas cerámicas con inscripciones de 6 o 7 líneas. Los símbolos inscritos en ellas son reminiscentes del alfabeto Fenicio pero no han sido debidamente descifradas. Ha habido varios reclamos de descifrado, incluyendo relaciones del lenguaje con el vasco, caldeo, hebreo, ibérico, latín, beréber, ligurio, fenicio y turco. También incluyen imágenes de renos y panteras, ambas especies extintas en Europa Occidental desde la Era del Hielo.

La controversia inicia en 1927, cuando un grupo de académicos concluye que los descubrimientos eran puras falsificaciones (algo que nadie creyó en su tiempo). No fue hasta a finales de la década de 1960 que esta errónea aseveración fue refutada. Con técnicas modernas de datación química se comprobó que el material de Glozel sí databa de la Era del Hielo. Es de notar que este descubrimiento fue realizado por una investigación alternativa liderada por el sueco Sture Eilow. ¡Un arqueólogo amateur!

Lo intrigante es que los artefactos de Glozel demostraan un sistema de escritura mucho más antiguo al sistema de los Sumerios y un alfabeto también más antiguo que el de los Fenicios. O sea, cambiaron la historia.

La discordia de la Gran Esfinge de Giza

En 1993, el egiptólogo John Anthony West, junto con el geólogo Dr. Robert Schoch, realizaron una investigación documentada en Egipto. La idea era comprobar la acción de la erosión por agua de lluvia sobre la Gran Esfinge. El estudio fue intensivo y la erosión terminó siendo evidente. Esto modificó la historia porque demostraba que la Esfinge era el doble de antigua (9,000 años) de lo que creía la arqueología convencional.

A ambos investigadores se les vino una ola de críticas y oposición académicas. Incluso el reconocido egiptólogo, Dr. Mark Lehner llegó a atacar a West y Schoch, llamándoles «ignorantes e insensibles». Una reacción muy poco profesional y nada científica.

Otro problema que surgió fue la falta de credenciales académicas de John Anthony West. Varios científicos como Lehner debatieron públicamente con el geólogo Schoch, pero no dejaron a West dar su punto de vista debido a que lo consideraban más como un egiptólogo «aficionado» (ignorando de mala forma su trayectoria, experiencia y conocimiento).

Y aun con todas esas acciones, West terminó siendo desdeñado. Con el debate del descubrimiento dando vueltas desde entonces, sin ninguna resolución. Similar a la polémica de quien y como construyeron las pirámides de Giza.

Ésta es la página web de West: http://www.jawest.net/

Ambos casos anteriormente tratados representan un tema que hasta podría llamarse «tabú» dentro de la arqueología moderna. Se podría decir que la falta de evidencia y la duda es lo que provoca estas acciones por parte de los académicos que nada tienen que ver con la ciencia. No obstante, en muchos de los casos, como el de Glozel, los descubrimientos son abrumadores y parecen contribuir a la historia (incluso cambiarla). La trágica ironía es mucha y a veces parece que hay un status quo intocable que suprime información.

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