Millonario ruso quiere transferir su cerebro a una computadora

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del cerebro a la computadora
El plan de Dmitry Itskov es inmortalizarse transfiriendo su cerebro a una computadora. Créditos:Thinkstock

La muerte es ineludible, al menos hasta el día de hoy, porque a medida que envejecemos las células de nuestro cuerpo pierden la capacidad de repararse. Esto nos hace vulnerables ante enfermedades cardiovasculares y otras condiciones relacionadas con la edad que terminarán matando a dos tercios de todos nosotros. Así que el millonario ruso Dmitry Itskov ha puesto parte de su fortuna al servicio de un audaz plan para eludir el envejecimiento. “Mi mayor meta es transferir la personalidad de una persona a un cuerpo completamente nuevo”, explica.

Suena descabellado, pero no hay lugar para la duda en el discurso de este millonario ruso de 35 años, quien dejó el mundo de los negocios para dedicarse “a algo más útil para la humanidad”. “Estoy 100% seguro de que pasará. De lo contrario, no lo hubiera puesto en marcha”, dijo tajante en sus declaraciones a la BBC.

Se refiere a su empresa, que tiene como objetivo transferir un cerebro humano a una computadora para poder revertir el inevitable futuro de cada uno de nosotros y volvernos inmortales.

El doctor Randal Koene, director científico de 2045 -la iniciativa de Itskov-, dice: “Toda evidencia señala que es posible en teoría. Extremadamente difícil, pero posible”.  La posibilidad teórica a la que se refiere Randal está relacionada con el modo en el que trabaja nuestro cerebro y que aún la neurociencia no ha podido explicar.

Nuestros cerebros están hechos de unas 86.000 millones de neuronas, unas células interconectadas y especializadas en la recepción de estímulos y en la conducción del impulso nervioso (en forma de potencial de acción) entre ellas. Ese impulso se propaga por nuestro cerebro a modo de olas.

cerebro
El doctor Hayworth cree que la clave de este plan es establecer el conectoma, el mapa de las complejas conexiones de las neuronas del cerebro.

Pero cómo se genera la mente en ese músculo que alberga nuestro cráneo es un misterio como ningún otro para la ciencia, señala el neurobiólogo Rafael Yuste, de la Universidad de Columbia, en EE.UU. “El reto es, precisamente, averiguar cómo se llega de ese sustrato físico de células interconectadas del órgano a nuestro mundo mental, a nuestros pensamientos, la memoria, los sentimientos”, explica.

Para desentrañar el funcionamiento relativo a ello, varios neurocientíficos están abordando el cerebro como si fuera un ordenador. Según esta analogía, el cerebro convierte las entradas de información, los datos sensoriales, en respuestas, en nuestro comportamiento. Y lo hace por medio de la computación. Ese es el punto de inicio de la teoría de la transferencia de cerebros a computadoras. Si se pudiera mapear ese proceso, tal vez se podría copiar el cerebro a una computadora junto con la mente individual a la que da lugar.

Esa es la visión del doctor Ken Hayworth, un neurocientífico que durante el día estudia cerebros de ratón en el Centro de Investigación Janelia del Instituto Médico Howard Hughes en Virginia, EE.UU., y por la noche se enfrenta al problema de cómo transferir su propia mente a una computadora.

Hayworth cree que la clave para ello es establecer el conectoma, el mapa de las complejas conexiones de las neuronas del cerebro. Y es que, según el experto, es esa red de conexiones la que codifica toda la información que hace que seamos quienes somos. Aunque eso es algo que aún no se ha comprobado.

unir cerebro con una computadora
Para poder “subir” la mente a una computadora, antes es necesario saber cómo descargarla, señalan los expertos.

“De la misma manera que mi computadora es solo el conjunto de ceros y unos de mi disco duro, y que no me importa lo que pase siempre y cuando esos ceros y unos lleguen a la siguiente computadora, así debería ser conmigo mismo”, dice. “No me importa si mi conectoma se implementa en un cuerpo físico o en un simulador informático que controla un cuerpo robótico”, añade.

“Codificar la intuición, la belleza, el amor”

En 15 años Yuste espera poder representar e interpretar la actividad de todas las neuronas de la corteza cerebral de un ratón. Pero su objetivo final es hacerlo con un cerebro humano.

“Si el cerebro fuera una computadora digital y si quisieras subir la mente a ella, antes tendrías que ser capaz de descifrarla o bajarla. Así que creo que la Brain Initiative es un paso necesario para que la transferencia (de la mente a una computadora) pueda llevarse a cabo”, asegura.

Sin embargo, hay quien argumenta que la dinámica complejidad del cerebro, la misma de la que emerge la condición humana, es imposible de replicar. “No puedes codificar la intuición. No puedes codificar la belleza estética. No puedes codificar el amor o el odio”, dice Miguel Nicolelis, un neurocientífico de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, EE.UU.

Pero como los neurocientíficos aún no pueden explicar de forma exacta cómo el cerebro da lugar a cada uno de nosotros, ni tampoco pueden probar que transferir la mente a una computadora es imposible, el experto cree que la sociedad debería empezar a considerar las consecuencias que tendría que Itskov tuviera éxito con su plan.

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