Se trata quizá de una de las preguntas más antigua y a la vez más humanas que existe: ¿hay vida después de la muerte? Llevamos buscando la respuesta desde tiempos inmemoriables, lo que ha dado lugar a religiones, teorías y sobre todo mucha especulación. Pero por muchas conjeturas que el ser humano pueda desarrollar a lo largo de los años, la cruda realidad es que nadie sabe con certeza qué ocurre en ese momento exacto.

Las investigaciones al respecto aseguran que ciertos patrones se repiten, como la luz blanca y radiante, la sensación de desconexión con el cuerpo, el largo túnel o una intensa paz interior. Incluso un estudio de la Universidad de Nueva York afirma que la conciencia humana no desaparece inmediatamente después de la muerte. Lo que significa que, en teoría, alguien podría escuchar cómo los médicos anuncian su propio deceso.

Muchas personas que han tenido experiencias de casos después de la muerte han descrito los sucesos vividos en ese momento, en las cuales afirman haber tenido un roce con un tipo de vida futura.

Algunos individuos han descrito cómo escucharon voces de sus parientes muertos e incluso afirmaron vislumbrar el cielo. Por otro lado, algunos más, lejos de ser transportados al paraíso o sentados a la diestra de Dios, no informan nada más que desesperación, horror, ira e infinita soledad.

Theresa Cheung, graduada en teología e inglés de la Universidad de Cambridge, afirmó que tuvo un encuentro con su madre fallecida, cuya voz la guió y le mantuvo a salvo en un precario momento.

Mientras conducía hacia un cruce detrás de un camión, estaba a punto de doblar a la izquierda hasta que la voz de su difunta madre le indicó se cambiara al carril derecho. «A pesar de que ella había muerto unos años antes, era la voz de mi madre, y obedecí al instante, hasta el día de hoy, no puedo explicar esa voz, aparte de pensar que debe haber sido mi madre quien me guía desde el Cielo. Me demostró que hay una vida después de la muerte». La Sra. Cheung, dijo que actualmente, las personas son más curiosas que nunca sobre la idea de que los espíritus son reales.

Y no es la única que ha tenido experiencias que la han convencido de la existencia de la otra vida.

Jane Clark trabaja para el Ministerio de Justicia y dice que las experiencias en su vida la han convencido de que el cielo debe existir:

Cuando Jane tenía 11 años, una de sus amigas despertó de un coma después de afirmar que su abuelo le dijo que se despertara. Jane dice que no se esperaba que su amiga viviera y que los médicos estaban preparados para apagar su máquina de soporte de vida antes de que milagrosamente regresara.

Jane agregó: «Dijo que su abuelo muerto le había dicho que tenía que regresar. Ella estaba absolutamente segura de que había sido protegida por los ángeles. Sigo creyendo que ella dijo la verdad».

Jane está completamente convencida de que es posible conectarse con los espíritus después de haberle contado a una antigua compañera de trabajo cuando contactó a un médium. Ella dice que el médium proporcionó detalles de las conversaciones específicas que Jane tuvo con su colega Danny.

Otra mujer que quedó aturdida después de que le informaran detalles de la muerte de su hija que nunca había compartido con nadie antes, ahora dice que está completamente convencida de que el espíritu puede sobrevivir a la muerte.

Ali Norell es una reflexóloga convertida en autora y vio a un médium después de la muerte de su bebé de cuatro meses, Romy. Ali dijo: «Nunca antes había visto a esta mujer, ni le había dado ningún detalle sobre mi vida o sobre el hecho de que uno de mis hijos había muerto. Inmediatamente, ella comenzó a hablar sobre un bebé o un niño muy pequeño que había pasado muy repentinamente y bastante recientemente. Ella también fue capaz de darme detalles específicos, desconocidos para cualquier otra persona, sobre cómo Romy había muerto».

Ahora se ha demostrado que estas experiencias tienen cierta validez. En 2014, un estudio demostró que la conciencia, espíritu o alma, puede sobrevivir al cerebro y muerte corporal.

Sam Parnia, destacado experto en reanimación de la Universidad de Southampton, estudió la frecuencia de las experiencias cercanas a la muerte informadas por pacientes que «regresan del más allá».

Concluyó: «La conciencia y el conocimiento aparecían durante un período de tres minutos cuando no había latido cardíaco, esto es paradójico, ya que el cerebro generalmente deja de funcionar en un plazo de 20 a 30 segundos después de que el corazón se detiene y no se reanuda hasta que el corazón se ha reanimado. Además, los recuerdos detallados de la conciencia visual en este caso fueron consistentes con los eventos verificados».

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Por: Andrea González para MysteryScience.net

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