Un enorme sarcófago de granito negro de 2.000 años de antigüedad fue descubierto en Alejandría, Egipto el pasado 1 de julio. Unas semanas más tarde fue abierto por el Ministerio de Antigüedades de Egipto (EMA).

En su interior se hallaron tres esqueletos y un líquido rojo residual, que posteriormente indicaron que se filtró a través de una grieta en su lado este.

Tras la especulación de que el ataúd podría contener los restos del antiguo líder griego Alejandro Magno, los investigadores comenzaron a examinar el contenido del misterioso ataúd para determinar cuándo vivieron sus ocupantes y cómo murieron. La edad del sarcófago es incierta, pero se cree que podría remontarse a algún momento entre 304 a.C. y 30 a.C.

El sarcófago medía 2.7 por 1.5 metros y contenía tres esqueletos. Crédito: Ministerio egipcio de antigüedades

Los arqueólogos señalaron que los esqueletos pertenecen a una mujer de unos 20 años y dos hombres de entre 30 y 40 años, respectivamente; ninguno de los cuales hizo parte de una familia real ptolemaica o romana, según declaraciones del secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades Mostafa Waziri.

Waziri enfatizó que el ataúd no tiene inscripciones ni un cartucho con nombres reales, aunque se decía que eran guerreros o militares. «El examen preliminar sugiere que los esqueletos pertenecen a tres oficiales del ejército, uno de ellos muestra un agujero de  flecha en el cráneo», dijo Shaban Abd Monem, especialista en momias del Ministerio de Antigüedades.

Láminas de oro con inscripciones

No se encontraron inscripciones en el sarcófago, pero si habían tres láminas o paneles de oro con inscripciones en ellas. Contrariamente a lo que pueda pensar, las láminas de oro, no son señal de realeza.

Uno de los dibujos en las láminas es una serpiente no encapuchada, el otro muestra una rama de palma o mazorca de maíz, y el último muestra la vaina de una amapola de opio dentro de un santuario.

Crédito: Ministerio egipcio de antigüedades

Aunque el EMA aún no ha comentado oficialmente sobre los paneles dorados en detalle, algunos historiadores, arqueólogos y egiptólogos externos han indicado al sitio Live Science que la serpiente no encapuchada, es un motivo omnipresente encontrado en las joyas egipcias del período ptolemaico temprano, era representativa de un entorno funerario. Las palmas o mazorcas de maíz, están relacionadas con el renacimiento y la fertilidad.

Por otro lado, la semilla de amapola de opio dentro de un santuario, se especula que está asociada con propósitos medicinales, una noción de algún tipo de sueño, muerte o renacimiento. De cualquier manera, son objetos fascinantes con muchos interrogantes aún que los rodean.

Como era de esperarse, varios medios de comunicación presumieron que abrir la misteriosa tumba desencadenaría una maldición. Sin embargo, Waziri declaró: «Lo hemos abierto y, gracias a Dios, el mundo no ha caído en la oscuridad. «Fui el primero en meter toda la cabeza dentro del sarcófago… y aquí estoy… estoy bien».

Aun queda mucho que investigar y descubrir. Esperemos que surjan más respuestas, en un futuro cercano.

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