El Libro de Abramelín el Mago

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Imagen Referencial. Créditos: freestockphotos.name

El Libro de Abramelín el Mago fue escrito como novela epistolar o autobiográfica por alguien conocido como Abraham de Worms. Abraham era un judío alemán que se cree que vivió entre los siglos XIV y XV. Este libro, nos habla de la transmisión de la sabiduría mágica y cabalística de Abraham a su hijo, Lamech, y además nos cuenta la historia de cómo Abraham llegó a adquirir dicha sabiduría.

Abraham empieza su narración con la muerte de su padre, que le dio “signos e instrucciones concernientes a la forma en la que es necesario aprender la Santa Qabalah” poco antes de morir. Deseoso de alcanzar esta sabiduría, se dice que Abraham viajó a Mayence (Mainz) para estudiar la Cábala como discípulo de un rabino, de nombre Moisés. Abraham estudió junto a Moisés durante cuatro años antes de emprender un viaje que duraría seis años, y que acabó llevándole hasta Egipto.

Fue en Egipto donde Abraham conoció a Abramelín el Mago, un mago egipcio que vivía en el desierto a las afueras de una ciudad egipcia llamada Arachi o Araki. Se dice que Abramelin enseñó a partir de entonces a Abraham su magia Cabalística y que le dio además dos manuscritos de los que podría copiar los capítulos que deseara. Uno de los pasajes más destacados de este grimorio es un elaborado ritual conocido como la “Operación Abramelín”, que se dice que capacita al mago para ganarse el “conocimiento y conversación” de su “Ángel guardián” y además para cegar a los demonios.

La preparación es complicada, difícil y larga. Se debe llevar un estilo de vida rígido incluyendo diariamente oración antes del amanecer y la puesta de sol, la castidad completa, evitar las bebidas alcohólicas, entre otras.

Al término de este periodo de preparación, de tener éxito, el Ángel de la Guarda aparecerá para revelar secretos mágicos. Entonces, se debe evocar a los 12 Reyes y duques del infierno, de esta manera se gana el control sobre ellos descartando así su influencia negativa en su vida. A continuación, estos demonios tienen la obligación de entregar los espíritus familiares (4 espíritus principales, además de varios más conocidos asociados con un conjunto de cuadrados mágicos de palabras talismanes descritas en el Libro 4 de Abramelin).

Entre los objetivos para los que el mago emplea a los demonios encontramos: tener la posibilidad de encontrar un tesoro enterrado, lanzar hechizos, volar por arte de magia, y tener invisibilidad; sólo para nombrar unos pocos.

Se dice que si quien logra esto es bueno, entonces su magia será buena, pero si es malo, entonces escogerá la magia del mal. Esta es la razón por la que la magia de Abramelin ha producido resultados traicioneros y le ha dado una reputación siniestra.

Básicamente Abramelin, nos dice que todos nosotros tenemos un vínculo con un ser espiritual al que denomina Santo Ángel de la Guarda. Pero que hasta que logremos contactarnos con él, estamos reducidos a vivir a merced de las pulsaciones de nuestra naturaleza inferior. Así pues, toda la práctica que nos propone, se encamina a lograr esa comunicación, ya que hasta que esto se logre, es inútil siquiera tratar de controlar las circunstancias de nuestra vida, ya que no conocemos cuál es nuestra verdadera voluntad, y siendo así no estamos preparados para ejercer esa voluntad sobre el cosmos.

Una vez que logramos tener una comunicación fluida con nuestro Santo Ángel Guardián, éste se convierte en nuestro guía y consejero en nuestras actividades, encaminándolas al logro de la sabiduría suprema.

Según narran, el manuscrito fue utilizado más tarde por organizaciones ocultas como la Hermética Orden de la Aurora Dorada (Golden Dawn) y en el sistema místico Thelemita ideado por Alleister Crowley.

Considerando que el resto de las prácticas mágicas de la época se encaminaban a lograr deseos más bien profanos, ésta propuesta es a la vez original y poderosa, porque argumenta que al tener una visión espiritual clara, el universo entero conspira a nuestro favor para encontrar el camino hacia su logro.

Sin embargo, los que conocen de este tema, aseguran que invocar y tratar de dominar demonios no debe ser tomado a la ligera y, por el contrario, puede llegar a ser realmente peligroso. Entre los que nos previenen de los peligros y uso de este libro se encontraba Alleister Crowley, uno de los ocultistas más influyentes del siglo XX.

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