El origen de las lunas de Marte: Phobos y Deimos (llamadas así por las personificaciones mitológicas griegas de fobia y miedo), ha dejado a los científicos sorprendidos.

Su tamaño, color grisáceo y su extraña forma ha llevado a algunos a creer que son asteroides de tipo D (trozos de roca espacial de los confines del cinturón de asteroides) que han sido capturados después de volar demasiado cerca. Pero otras teorías sugieren que es un escenario imposible teniendo en cuenta las formas y las órbitas de los dos satélites naturales.

Ahora, un estudio en las lunas introduce otra posibilidad: Phobos y Deimos pueden en realidad ser fragmentos de Marte que se desprendieron y fueron arrojados al espacio después de un poderoso evento de colisión.

Nuevas evidencias

Las fotografías de las lunas en el espectro del infrarrojo medio se compararon con las muestras calentadas de un meteorito que se cree que es un fragmento de un asteroide de tipo D que aterrizó en el lago Tagish, Canadá, hace más de 18 años.

Comparación de los espectros del infrarrojo medio de un trozo del meteoroide del lago Tagish y los espectros recogidos de Phobos por la nave espacial Mars Global Explorer.
El nuevo estudio comparó los espectros del infrarrojo medio de un trozo del meteoroide del lago Tagish. (Derecha) con los espectros recogidos de Phobos por la nave espacial Mars Global Explorer en 1998 (izquierda). Crédito: AGU

Los investigadores han vuelto a analizar las observaciones previas de Phobos y encontraron evidencia que sugiere que su composición es muy similar a la de la corteza marciana. Por esta razón, sugieren que Phobos y Deimos son el resultado de una fuerte colisión en el Planeta Rojo que arrojó en órbita suficiente material para formar las dos lunas.

Phobos visto sobre el Monte Sharp, Marte
Phobos visto sobre el Monte Sharp, Marte, en un mosaico de tres imágenes capturadas por el rover Curiosity en 2014. Crédito: NASA / JPL / MSSS / Justin Cowart CC-BY-3.0

«Encontramos, en estos intervalos de longitud de onda, que el meteorito del Lago Tagish no se parece en nada a Phobos, y de hecho lo que coincide con Phobos más de cerca, o al menos una de las características en el espectro, es el basalto molido, que es un roca volcánica común, y es de lo que está hecha la mayoría de la corteza marciana», dijo Tim Glotch, autor principal de la investigación.

«Eso nos lleva a pensar que tal vez Phobos podría ser un remanente de un impacto que ocurrió al principio de la historia marciana», añadió.

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Eso todavía no explica sus colores oscuros. Visualmente, las lunas se ven más similares a los asteroides de tipo D, caracterizados por un albúmina muy bajo a partir del material rico en carbono y silicatos.

Marc Fries, un científico y curador de polvo cósmico en el Centro Espacial Johnson de la NASA, que no participó en el nuevo estudio, dijo que el color de Phobos y Deimos podría haber cambiado después de un tiempo.

«El polvo espacial que contiene partículas de carbono podría haberse asentado en los satélites con el tiempo, pintándolos de negro» dijo Fries.

«No consideraría que esta sea una solución definitiva al misterio del origen de las lunas, pero ayudará a que la discusión avance». Es difícil replicar la superficie de la Luna en un laboratorio, añadió.

Pero Glotch dijo que será algo que se pondrá a prueba prácticamente en el futuro ya que la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) planea traer de vuelta una muestra real de Phobos en una próxima misión.

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La investigación ha sido publicada en el Journal of Geophysical Research – Planets.

 

Imagen de portada. Phobos con Marte al fondo. Créditos: Crédito: G. Neukum/Mars Express/DLR/ESA

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