Astrónomos trazan mapa tridimensional del Universo y descubren 4.000 nuevas galaxias

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Un mapa tridimensional del Universo permite ver cómo eran las galaxias hace 11.000 a 13.000 millones de años. Imagen ilustrativa/Pixabay

Los telescopios Isaac Newton, en Canarias, y Subaru, en Hawái (Estados Unidos) han captado datos que recientemente han permitido a los astrónomos descubrir 4.000 nuevas galaxias prácticamente recién nacidas. Muchas de ellas son una representación de cómo era la Vía Láctea cuando hacía poco tiempo que había nacido.

En dos artículos publicados en «Monthly Notices of the Royal Astronomical Society» una investigación dirigida por David Sobral, astrofísico de la Universidad de Lancaster (Reino Unido), ha trazado un mapa en tres dimensiones del Universo temprano. En concreto, ha reconstruido 16 épocas ocurridas hace 11.000 a 13.000 millones de años, cuando solo habían pasado unos 800 millones de años desde el Big Bang y el Universo tenía entre el siete y el 20 por ciento de su edad actual.

Campo del cielo observado en este estudio donde se han hallado 4.000 nuevas galaxias. Créditos: TERAPIX/CNRS/INSU/CASU

«Usamos una gran cantidad de datos recogidos con 16 filtros especiales y los procesamos para partir en rodajas el Universo y para viajar en el tiempo a 16 destinos bien definidos», dice en un comunicado Sergio Santos, coautor del trabajo.

La luz de las galaxias más lejanas que hemos visto ha estado viajando hacia la Tierra miles de millones de años, desde antes incluso de que naciera el Sistema Solar. Por eso, al captar esa luz no se ve cómo es el Universo ahora, sino cómo era en el pasado.

Mapa tridimensional del Universo en el pasado, entre los 11.000 y los 13.000 millones de años. Créditos: D. Sobral

En esta ocasión, los astrónomos han usado distintos filtros de luz para captar la luz procedente de momentos diferentes. La diferencia entre cada una de estas épocas está en el desplazamiento hacia el rojo («redshift» en inglés), un fenómeno provocado por la expansión acelerada del Universo y que provoca que la longitud de onda (que nosotros captamos en los distintos colores de la luz) se desplace hacia el rojo. Este desplazamiento es similar al que ocurre con el sonido cuando una ambulancia se aleja de nosotros: la longitud de onda del ruido de la sirena se desplaza hacia las frecuencias más graves a causa del movimiento del vehículo.

A través de esa ventana en el tiempo los investigadores han podido ver qué aspecto tenían miles de galaxias hasta ahora desconocidas cuando estaban dando sus primeros pasos. «Esta galaxias tempranas parecen haber pasado por muchas rachas de formación de estrellas», dice David Sobral. En vez de formar estas estrellas de forma estable, algo en su evolución generó «sacudidas» de creación de «bebés» estelares.

Además de eso, los astrónomos han descubierto que estas galaxias jóvenes son muy ricas en estrellas más calientes, más azules y más pobres en metales que las actuales.

Los datos también han mostrado que estas jóvenes galaxias eran más pequeñas que las más próximas. De hecho, su núcleo era 30 veces más pequeño que el de la Vía Láctea. «Su tamaño probablemente explica muchas de las increíbles propiedades físicas que eran comunes en el Universo temprano», dice Ana Paulino-Alfonso, coautora de la investigación.

Las galaxias recién estudiadas han sido captadas en el campo COSMOS, en la dirección de la constelación del Sextante, en la que es una de las zonas del cielo más estudiadas para investigar el Universo más allá de la Vía Láctea.

 

Por: Andrea González para MysteryScience.net

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